¿Y ahora qué hacemos con Facebook el tirano?

Desde hace varios años me he unido a diferentes grupos en FB donde se comparten e intercambian experiencias, dudas y conocimiento en el manejo de la publicidad digital y, particularmente, de las redes sociales.

Si bien he notado que a través del tiempo se ha logrado que Facebook “atienda” a los usuarios de su plataforma, en términos generales sigue siendo unilateral, impositiva y categórica, sin oportunidad de dialogar o de negociar situaciones específicas. Todo es a través de imposición de reglas ininteligibles y de la aplicación de criterios generales, si bien te va, porque por lo regular las respuestas son automatizadas y te contesta el sistema con respuestas programadas.

Pero desde que se hicieron cambios no anunciados que parecían ser sólo en la apariencia de la plataforma, Facebook es un soberano caos.

Sin pretender caer en generalidades, tampoco quiero ponerme aquí a hacer un listado del velado abuso y maltrato del que somos sujetos sus usuarios. Lo que más recurrente he visto es que te rechazan formas de pago sin razón alguna, te hacen cargos cuyo origen tienes que andar desenmarañando, te cierran cuentas sin explicaciones, no te ayudan si tu cliente se atontó quitándote la administración, etcétera, etcétera, etcétera… sin mencionar que sus facturas siguen (y parece ser que seguirán) sin ser documentos fiscales para muchísimos países.

Su nuevo formato es un asco. No es amigable, en apariencia es más limpio pero en realidad es poco práctico, invasivo, nada amigable, le quitaron funcionalidades que no tienen ni la más mínima intención de reintegrar, y enemil quejas tras quejas que leo en los grupos, donde además la constante es “Facebook no me contesta” y entonces “ya te fregaste porque no te van a hacer caso”.

Me parece que en esta transición su peor error es quitarle la accesibilidad. Desde hace tiempo, y con mucho mayor énfasis en esta pandemia, los individuos y pequeños emprendedores encontraron una forma muy fácil de promover productos y servicios, y sin siquiera necesitar escribir impecablemente ni tener un entendimiento elaborado.

Ahora la parte social es la que menos le interesa a Facebook (y eso que se llama “red SOCIAL”), y la comercialización cada vez se complica más y te demanda el uso de herramientas y funcionalidades para conocedores, pero los pequeños vendedores y prestadores de servicios se sienten relegados y están perdiendo el interés en la famosa red del like.

Facebook el tirano ni siquiera toma en cuenta la retroalimentación de los usuarios. Su termómetro se basa en cuestionarios que no significan una encuesta válida y seguirá evolucionando (desde su punto de vista) dejando atrás a millones de personas que habían encontrado un incipiente canal de venta para ayudarse. 

Me encantaría ver surgir a alguien que sepa entender el enorme hueco que está dejando el mentado féis y aproveche la oportunidad que tanto está desdeñando.

#PosÉstos

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