American Eagle lanzó en el mes de julio de 2025 su campaña “Sydney Sweeney has great jeans”, un juego de palabras en inglés en el que se escribe la palabra “jeans” (pantalones de mezclilla) pero que en realidad hace alusión a “genes” (herencia genética).
Lo que parecía a simple vista una campaña inocente con una modelo joven y atractiva, no tendría mayor impacto y podría pasar desapercibida como una campaña más de marketing aspiracional, el problema radica en el uso deliberado de una modelo rubia de ojos azules, figura perfecta y actitud sensual, acompañado de un “significante” lo que en semiótica se traduce como un cambio en el significado de una imagen intervenida con una palabra o una frase, en este caso la imagen y la frase que la acompaña nos remite a la supremacía blanca, históricamente relacionada con la “pureza racial”, la cual toca heridas sensibles que van desde las ideas radicalizadas de Hitler de aniquilar a las razas que consideraba impuras durante el holocausto, pasando por lo movimientos feministas que hoy buscan reconciliarse con la diversidad de cuerpos y el amor propio, hasta el movimiento Black Lives Matter (BLM) que busca poner fin al racismo sistémico.

El ruido como estrategia: beneficios inmediatos, riesgos duraderos
American Eagle obtuvo con esta campaña más de 4 mil millones de impresiones y un alza en valor de marca de 310 millones de dólares The Australian, mientras que en Bolsa, las acciones se dispararon hasta 23%, alcanzando cifras no vistas en años. También fue clave el apoyo de Donald Trump, quien calificó el anuncio como “el más sexy”, abonando así al discurso de MAGA (Make America Great Again / Hacer a América Grande Otra vez), mismo que promueve discursos de odio contra los migrantes y resalta un valor superior de las personas con cuerpos blancos, hegemónicos y heterosexuales.
Desde esta perspectiva se podría decir que la campaña logró su propósito, pues causó ruido, despertó el interés mediático y generó discusiones fuertes de los promotores y los detractores de dicha campaña en redes sociales, sin duda a corto plazo se podría definir como una campaña exitosa pues consiguió poner a la marca en boca de todos, reforzando las frases que se han popularizado en Marketing por años que dicen: “no hay mala publicidad” o “que hablen de mí, aunque hablen mal”, pero también corren el riesgo de perder clientes actuales y futuros que a partir de ahora relacionen a la marca como racista, clasista y excluyente.
La campaña “Sydney Sweeney tiene unos jeans geniales”, muestra cómo la provocación puede generar respuestas inmediatas y olas financieras, pero también revela que el impacto cultural y simbólico no puede ser ignorado. En tiempos donde cada palabra y cada imagen se examina con lupa, el marketing audaz exige más que ingenio: requiere sensibilidad histórica, diversidad y empatía.
Sin duda, American Eagle ganó visibilidad y muchos dólares con esta campaña, pero será el tiempo el que dirá si la controversia funcionó o si el costo reputacional le cobrará la factura.
¡Hasta la próxima!








