Durante décadas, la industria del cine se rigió por una regla de oro inquebrantable: la ventana de exclusividad. Este periodo, tradicionalmente de 90 días, garantizaba que una película solo pudiera verse en las salas de cine antes de llegar al formato doméstico (VHS, DVD y posteriormente Blu-ray/Digital). Sin embargo, la irrupción del streaming y la aceleración digital provocada por la pandemia han hecho que esa ventana no solo se agriete, sino que en muchos casos se rompa por completo.
El fin de los 90 días sagrados
Históricamente, los exhibidores tenían el control. Si un estudio quería estrenar su película antes de tiempo en casa, los cines amenazaban con no proyectarla. Este modelo protegía la taquilla, asegurando que la única forma de ver el último éxito de Hollywood fuera comprando una entrada.
Sin embargo, la llegada de gigantes como Netflix, y posteriormente Disney+, HBO Max y Amazon Prime Video, cambió la ecuación. Estas plataformas no miden su éxito solo en taquilla, sino en retención de suscriptores.Para ellos, tener una película exclusiva “gratis” en su plataforma lo antes posible es un imán para nuevos usuarios.
La pandemia como catalizador
El COVID-19 forzó un experimento global. Con los cines cerrados, estudios como Warner Bros. probaron el modelo “Day-and-Date” (estreno simultáneo en cines y streaming). Aunque esto salvó los ingresos inmediatos de los estudios, enfureció a los directores y a las cadenas de cine, y canibalizó las ganancias potenciales de taquilla.
El resultado de ese experimento fue una lección clara: el estreno simultáneo mata la taquilla, pero esperar 90 días es una eternidad para la era de la inmediatez de internet.
El nuevo estándar: La ventana flexible
Hoy en día, la “ventana” ya no es una regla fija, sino un acuerdo flexible que depende del éxito de la película:
- La ventana de 45 días: Se ha convertido en el nuevo estándar para muchos éxitos de taquilla (como The Batmano Doctor Strange). Es un punto medio que permite a los cines exprimir el primer mes de estreno y a las plataformas tener contenido “fresco” relativamente rápido.
- Ventanas dinámicas: Estudios como Universal negociaron acuerdos donde, si una película no recauda cierta cantidad en su estreno (por ejemplo, menos de 50 millones), puede ir a plataformas de alquiler digital (PVOD) en tan solo 17 días.
- El retorno al prestigio: Curiosamente, plataformas nativas de streaming como Apple TV+ y Amazon Studios han comenzado a estrenar películas en cines con ventanas largas (como Killers of the Flower Moon o Air). Han descubierto que el “efecto halo” del cine (la publicidad y el prestigio de estar en cartelera) hace que la película sea más vista cuando finalmente llega al streaming.

¿Quién gana y quién pierde?
La negociación actual es un delicado equilibrio de poder:
- Los Cines: Han perdido la exclusividad absoluta, pero han demostrado que son insustituibles para generar grandes ingresos (blockbusters como Avatar o Top Gun: Maverick demostraron que la gente aún quiere la experiencia en pantalla grande).
- El Streaming: Ha ganado inmediatez, pero se enfrenta a la realidad financiera. Producir películas de 200 millones de dólares para lanzarlas directo a una app no es siempre rentable. Necesitan la taquilla para recuperar la inversión antes de que la película viva en la biblioteca digital.
Conclusión
La ventana de exclusividad no ha desaparecido, pero se ha vuelto elástica. La “guerra” inicial ha dado paso a una coexistencia negociada. El futuro no es cine o streaming, sino un ecosistema donde cada película tendrá un “traje a medida”: los grandes eventos vivirán meses en la cartelera, mientras que las producciones medianas encontrarán su audiencia más rápidamente en el salón de casa.








