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Curiosidad

curiosidad intelectual

¿Les ha pasado que tienen una pregunta y no logran sacársela de la cabeza hasta que despejan la duda? Soy de esas personas que puede, por una duda así pasar la noche en vela hasta que, a las 3 de la mañana me rindo y decido googlearla. Puede ser tan profunda, existencial o básica como la mente se lo proponga; alguna ocasión tuve que investigar cuál es el animal que vuela más rápido porque a mi cerebro se le ocurrió tener esa inquietud a altas horas de la madrugada (en breve les cuento la respuesta).

Pasa algo fascinante cuándo la curiosidad nos hace actuar; regularmente el resultado se nos queda grabado en la memoria por mucho más tiempo que un aprendizaje, digamos, común. Un estudio realizado por un grupo de neurocientíficos liderado por Charan Ranganath  develó que mientras mayor curiosidad sienta un individuo hacia cierta pregunta, no sólo será mejor su memoria respecto a la pregunta sino al entorno que la rodea: una cara, características del sitio en el que se encuentra, etc.

De alguna manera, la curiosidad puede preparar el cerebro para el aprendizaje y la memoria a largo plazo de una manera más amplia. Esto tiene una explicación fisiológica: durante el periodo de espera antes de que una respuesta se devele, la actividad cerebral aumenta en las regiones que producen dopamina, que ayuda a regular la sensación de placer y recompensa. Además, los investigadores encontraron que las mentes curiosas mostraron una mayor actividad en el hipocampo, que está involucrado en la creación de recuerdos. De hecho, el sistema de recompensas del cerebro parecía preparar el hipocampo para el aprendizaje.

Rutina diaria para estimular la curiosidad (y con ella el aprendizaje)

Si no te has sentido curioso por algún tiempo, es probable que te hayas sentido cansado, estresado y sin inspiración. Aunque pareciera contradictorio, los especialistas sugieren seguir una sencilla rutina para motivar la curiosidad.

El comienzo es lo más importante

Los comienzos tienen un papel crucial en el desarrollo de cualquier actividad; así, la mañana tiene la tendencia a determinar el “tono” de nuestro día completo. Apenas despiertes, dedica al menos un par de minutos aún en la cama a conectarte contigo mismo y descubrir qué sientes y cómo te sientes. Deja que los pensamientos fluyan y pronto te verás “curioseando” sobre algún tema.

Levántate con tiempo

Despertar con el suficiente tiempo para hacer todo lo que tienes planeado plantea un escenario favorable para que el día se desarrolle con tranquilidad y da espacio a la curiosidad para aparecerse en el momento menos pensado.

Ejercítate

Los beneficios del ejercicio no son nuevos para nadie, pero por si hacía falta reforzar: al ejercitarnos, el corazón acelera el bombeo de sangre permitiendo que aumente la oxigenación del cerebro; ello amplía la habilidad de procesar información y al tiempo, estimular la creatividad.

Acéptate como aprendiz

Nadie lo sabe todo, y en ocasiones resulta tentador declararnos expertos. Siempre hay algo para aprender; y al declararte principiante, te das la oportunidad de descubrir perspectivas que no tenía a la mano. Por la mañana, antes de salir de casa o en el trayecto a tu destino, declárate un aprendiz en algún aspecto de la vida e intenta durante el día aprender o mejorar al respecto.

Alimentar la mente constantemente brinda resultados formidables, espero que la presente ayude a alimentar tu curiosidad y abrir nuevos caminos.

P.D. El animal más veloz al volar no es un ave; es el murciélago sin cola de Brasil que puede superar los 160 km por hora en vuelo.

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