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Decálogo para hacer presentaciones y hablar en público

cómo hacer presentaciones

Las recomendaciones, a continuación enlistadas, están pensadas a partir de la experiencia académica y profesional que he desarrollado dentro del mundo de la comunicación, donde he visto n cantidad de alumnos y docentes que brillan por su poca habilidad al hacer presentaciones y/o hablar en público. Y qué decir del mundo profesional, donde he visto “expertos” en comunicación saturando de letras, poco perceptibles, sus más de 80 diapositivas que exponen para intentar obtener clientes nuevos en un pitch. Sin duda, no todos tenemos facilidad para hacer exposiciones.   

Hace unos días acudí un taller impartido por el escritor Ricardo Chávez Castañeda, en el Festival El Aleph de la UNAM, donde explicó que lo que nos enseñaría, seguramente, no eran ideas de su autoría, pero que el taller estaba planeado a partir de su teoría, lo que a él le ha funcionado en la práctica. Así que aquí les comparto mi teoría a manera de decálogo para hacer presentaciones y hablar en público:

1. 10-20-30:

10 diapositivas, 20 minutos, 30 puntos para el tamaño de la fuente. Esta técnica nos invita a hacer una presentación de alto impacto con 10 diapositivas compuestas principalmente de contenido audiovisual, un discurso preciso y sin tanto “rollo” expuesto en 20 minutos para tener la atención constante del público y con textos que no sean menores a los 30 puntos de tamaño. Es recomendable, para este tipo de presentaciones, entregar una carpeta ejecutiva en la que, de manera escrita, se detalle lo expuesto.

2. Dominio del tema:

Es imposible hablar de algo sin contexto; de no tenerlo, más que una presentación académica o ejecutiva se convertirá en un espectáculo cómico. Aunque es posible improvisar y “sacarse de la manga”  una buena conversación, esto también es fácil de detectar por parte de la escucha. Dominar el tema evitará que los ponentes recurran a acordeones tradicionales como papeles o digitales como celulares (más modernos y discretos, según ellos).

3. Tecnologías de la Información y la Comunicación:

El contar con una presentación audiovisual compuesta por imágenes, videos, GIF, textos, infografías, tablas y otros formatos amigables con la vista será un gran apoyo para las presentaciones y algo más atractivo para los asistentes. No importa cuál sea el formato y/o las interfaces utilizadas, sea un PDF, Power Point, Prezi, Canva, pizarrón o rotafolio, por mencionar algunas, el ponente debe asegurar que se cuentan con las condiciones necesarias para que las TIC funcionen.

4. Narrativa:

El contar historias y/o anécdotas basadas en la experiencia del ponente (sin ser arrogante) permite una mayor atención e interacción con el público, pues como oyentes, siempre queremos anticipar el cómo va a terminar lo que se cuenta. También conocido como Storytelling, esta técnica facilitará el dominio del tema porque se está exponiendo a partir de algo ya sucedido/conocido, además de estimular la imaginación de quienes atienden la presentación.

5. Ritmo y tono:

Exponer de manera clara, con un tono considerable al lugar y un ritmo acorde a la dinámica de los públicos impulsará la atención prestada. El hablar con un tono apenas perceptible y con la misma cadencia durante un tiempo prolongado arrullará al público.

6. Escenario:

¿Has ido a un concierto donde el cantante se quede en el mismo lugar durante todo el evento? Sería muy aburrido, ¿cierto?. No todos tenemos la capacidad de ser un showman, pero sí debemos saber utilizar el espacio del que disponemos. Al movernos entre los claros, estimulamos la atención de los oyentes, pues seguramente nos seguirán con la mirada. Evita dar la espalda mientras expones, es una pésima práctica.

7. Vestimenta:

Así como nos preocupamos por la ropa que utilizaremos para ir una boda en la playa, un bautizo a medio día o una reunión con los amigos, los ponentes deben saber a dónde se dirigen y con quiénes. Además, equilibrar su esencia. Hay quienes dan conferencias usando mezclilla y no por ello son imprudentes.

8. Sé recordable:

Imprime tu sello a la presentación para que tú y lo que expusiste sean recordados con facilidad. Ya sea con datos duros, alguna dinámica de participación, un chiste o algo en la vestimenta, adéntrate en la mente de quienes te escuchan y haz que te recuerden. Si el dominio en el tema es lo recordable, qué mejor. 

9. Retroalimentación:

De acuerdo con el tiempo disponible para la presentación, da espacio para una sesión de preguntas y comentarios. La retroalimentación por parte de los públicos siempre será un punto de partida para hacerlo mejor en la siguiente ocasión.

10. Cierre:

Terminar tus presentaciones con una diapositiva con la palabra “Gracias” es como decir “ya sé que no aplauden”. Mi recomendación para el cierre es utilizar una frase propia o de otro autor con la que se pueda dar un corolario. (¿Han visto la frase con la que cierro mis artículos? Algo así)

Una recomendación extraordinaria es llevar contigo agua bebible, además de ser saludable, te ayudará a refrescar la garganta cuando esté cansada de tanto discurso expuesto. 

Por último, esto no es una guía que asegure una presentación “exitosa”. Ni las recetas de cocina quedan igual siguiendo cada paso. Pero sí es una invitación a considerar lo mínimo que se requiere. 

Saber pensar, para saber hacer.