El camino hacia la meta

Últimamente he escrito acerca de temas específicos y en cierta medida “técnicos”, en esta ocasión quiero volver a la base y ser un poco más reflexiva acerca de los planes, los objetivos y la vida. Porque en realidad todos tenemos metas que cumplir, en el día a día laboral, personal, familiar, social, etc. No importa qué profesión tengas, no es un tema de negocios o marketing solamente, es la razón de nuestra existencia.

Toda la información que recibimos a lo largo de nuestra formación académica y durante nuestros retos laborales, así como personales siempre está enfocada a lograr un objetivo, alcanzar una meta y todo eso está ¡Muy bien! Sólo que en algún momento pareciera que los planes son el principio, la implementación es el punto medio y el resultado es el final. ¿Es realmente así?  Esa es la metodología que proviene de la administración y su proceso:

  • Fase uno: Determinación y planificación.
  • Fase dos: Organización de los recursos.
  • Fase tres: Implementación.
  • Fase cuatro: Medición y control.
  • Fase cinco: Correcciones y ajustes

También pareciera que no debes saltarte ningún paso porque algo “malo” podría pasar. Y así, una vez que alcanzamos el objetivo “X” volvemos a iniciar de forma automática sin darnos cuenta que todo el proceso es importante, porque ahí surgen los obstáculos que se convierten en retos, que se transforman en aprendizaje y que generan los ajustes, resolución de problemas y que reconocemos como las metas realizadas, las cuales a mi parecer son   “la cereza del pastel” pero no el pastel completo.

Lo más grandioso es el recorrido que llevamos a cabo, como bien dicen  por ahí: “lo importante no es el destino sino disfrutar el viaje” ó “la felicidad no es el destino, es un camino”.  Toma la frase que más te guste, lo cierto es que así es.

Y así entonces te comparto un video corto de Amy Emme, que al verlo detonó mi columna de hoy.  A ella la conocí hace unos 4 años. Coach del Arco en US, empresaria, conferencista y una gran persona.

https://www.instagram.com/p/BpBduHWhs97UFZDlBka5IKJdQcqynXt3UHBO-I0/?utm_medium=share_sheet

Trabajando en áreas de negocio en las que siempre estamos persiguiendo la participación de mercado, los clientes, las ventas, a veces pasamos de largo la importancia de entender el “Por qué” de cada paso para disfrutarlo más y, ¡No sólo eso! La comprensión es realmente valorada porque ese “disfrute” del proceso puede ser la diferencia clara y natural entre ser un buen estratega o simplemente un buen ejecutor. De ser una persona feliz o de ir por la vida por inercia y de lograr el éxito propio más allá de lo que los demás definan como éxito o de “aparentar” tenerlo.

No se trata de hacer lo que todos hacen sino de hacer lo que debes hacer y, aunque hay referencias que nos marcan un poco el camino, cada caso puede ser diferente y es importante que cada uno tenga consciencia de ello. Y sí, los objetivos y las metas son muy importantes pero hay mucho más.. y aunque este tema podría convertirse en una plática filosófica quise compartirla contigo porque pienso que puede hacer la diferencia para muchos.  ¡Hasta Luego!

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