El futuro de la privacidad digital

La pandemia no solo ha afectado la forma en la que cuidamos nuestra salud. También nos ha vuelto más conscientes de diferentes aspectos de nuestra vida. Desde nuestras relaciones familiares, hasta como nos alimentamos, pero algo que también nos empezó a preocupar fue la forma en la que nuestra información es utilizada por los múltiples servicios digitales, que se convirtieron desde hace tiempo en nuestra ventana al mundo.

¿Cómo es que esto empezó a suceder?

Ahora, más que nunca, la información es la máxima fuente de poder que podemos llegar a tener y al vernos rodeados de fake news, que literal podían ser motivo de vida o muerte, nos empezamos a preguntar de que forma el manejo de estos datos falsos se podía utilizar para el beneficio de un tercero.

De ahí no fue difícil empezar a cuestionarnos si esos terceros, más allá de ser hackers o terroristas cibernéticos, pudieran ser empresas de consumo, que tal vez sin un fin macabro de por medio, los utilizaran para vendernos la última hamburguesa, o el auto más moderno (aunque ni siquiera lo pudiéramos utilizar por el COVID).

Sin afán de sonar conspiranóico y para complementar lo que les comparto, los invito a mirar la platica que publicó Tim Cook, CEO de Apple, al respecto del tema en febrero de este año.

La gran interrogante del asunto llega entonces a la mesa: ¿Hasta que punto podemos permitir que se negocie con nuestra información y que costo personal tiene esta práctica?

La respuesta amigos, depende de cada uno de nosotros. Sin poner atención en ello, hemos permitido que miles de aplicaciones, sitios web, redes sociales y servicios, estén informados de cada paso que damos; por ello es momento de hacernos responsables de cada una de esos momentos en los que le dimos “ACEPTAR” a los términos y condiciones de cada uno de ellos (lo mismo aplica al aceptar las famosas “Cookies”).

Más allá de enfurecernos y abandonar WhatsApp por que va a empezar a compartir información con Facebook de manera más constante, cosa que han hecho seguramente muchas de las Apps que tienes en tu móvil desde hace mucho más tiempo, es momento de poner atención a la forma en la que nos involucramos con el mundo digital.

Si bien hay esfuerzos como los que la misma Apple o Google están haciendo para que a través de la seguridad informática se limiten el uso, distribución y manejo de nuestros datos, sigue siendo nuestra responsabilidad informarnos a detalle de que es lo que se nos está solicitando a cambio de obtener más vidas en Candy Crush.

Afortunadamente muchos países están empezando a legislar estas prácticas publicitarias. Lo que antes era tierra de nadie, o bueno tierra de la publicidad sin medidas, se estima que para 2023, según cifras de la consultora Gartner, el 65% de la población del mundo esté protegida por leyes en pro de la protección de la privacidad de su información. Esto implica un reto interesante para los que hacemos marketing, ya que tendremos que enfocarnos en nuevas tecnologías que impliquen una comunicación sana con los diferentes consumidores que tenemos que llegar a alcanzar.

¿Entonces cual sería el secreto que beneficiaría a ambos lados de la moneda? 

De principio sonaría fácil de implementar. Dejemos atrás las cookies y empecemos a trabajar con los datos que cada consumidor nos decida compartir de manera consciente. Pero el truco viene en regresarles productos, información, servicios, o lo que se nos ocurra, pero que tenga una percepción positiva para él. 

Les pongo un ejemplo: ¿Por qué nos gusta comprar artículos en un comercio local, como una tiendita, panadería o papelería? 

Muchas veces, lo hacemos porque conocemos al dueño del comercio, conoce nuestro nombre, gustos e incluso necesidades y en estos tiempos tan complicados, el contacto humano nos llena emocionalmente.

Este es el camino para las marcas de consumo. Más allá de verse amenazadas por estas regulaciones o leyes, es el momento de conocer a fondo a cada uno de sus consumidores, por separado y de manera personal. Si lo vemos en perspectiva, incluso es beneficioso para cada una de ellas, ya que sus productos o servicios pueden llegar a ser más asertivos al cubrir necesidades que ni siquiera tenían visualizadas. Esta nueva manera de crear comunicación se convertirá en un círculo virtuoso, donde el diálogo entre las dos partes puede ser abierto y con la constante de la retroalimentación.

Esto para ambas partes significará una ganancia, después de haber estado en una etapa de oscurantismo tecnológico, donde el beneficio era a costa de la ignorancia y el aprovechamiento de la información de manera egoísta.

Al fin y al cabo, como dice el dicho… ¡Cuentas claras, amistades largas! ¿No lo creen? Espero sus comentarios para seguir la conversación. Nos leemos el mes que entra.

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Fernando Famanía
Con más de 27 años en la industria del Marketing, Fer y su Grupo de Comunicación Integral son referentes de la Mercadotecnia a nivel nacional, trabajando para las mejores Marcas de prácticamente todas las industrias. Sus oficinas operan para toda la República Mexicana y cuentan con representación en LATAM y su nueva agencia en USA. Gracias a su liderazgo dentro de if & Company, ésta cuenta con ritmos de crecimiento constantes, así como con una plantilla con más de 150 empleados fijos. La agencia cuenta con más de 100 premios y reconocimientos nacionales e internacionales. Además de su labor en if $ Company colabora como columnista en los medios especializados de Marketing más relevantes del País. Fernando constantemente está buscando nuevos caminos de innovación no solo para sus clientes, sino para la industria de la publicidad, producción, experiencias y el marketing.

Este autor escribe en Soy.Marketing los días miércoles de cada cuatro semanas.
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