¿Estás preparado para la web 3.0?

Si tienes 35 o más años seguramente recuerdas los CDs de America Online, que a finales de los noventa nos prometían internet gratis, aunque la mayoría de nosotros desconocía lo que este concepto significaba en ese momento. Los términos BBS, Netscape o ICQ, eran una jerga que solo los más nerds o geeks dominaban y me atrevería a decir que tal vez solo ellos podrían vislumbrar que esto era la versión 1.0 de la supercarretera de la información.

Después de esto vino la burbuja del punto com, en la que empresas como Starmedia y Yahoo! nacieron, identificándose como el camino para volverte millonario, utilizando este nuevo conjunto de tecnologías nacientes como vía, cuestión que vimos que al final pues no fue tan cierta como pensábamos. Esta siempre será una constante del ser humano, el deseo de acumular riqueza será un motor importante para la innovación, pero también ha demostrado ser nuestro principal talón de Aquiles.

Es a partir de que esta burbuja explotó, que los primeros intentos de comercio electrónico empezaron a surgir y como también es natura humana, la resistencia surgió. El miedo hizo acto de presencia y cuestiones tan sencillas como el saber si tu producto iba a llegar, hasta las más complejas, como el que el dinero de tu cuenta desapareciera por actos de magia cibernética ejecutados por hackers, eran el pan nuestro de cada día para el neófito de esta tendencia.

Posteriormente este sentimiento se fue aminorando gracias a que los protocolos de seguridad se fortalecieron y actualmente podemos ver que es hasta más seguro hacer una transacción vía digital que en vivo. Solo en este 2022 más de 2 mil millones de personas compran continuamente en línea en todo el mundo, esto acrecentado por la pandemia del COVID-19.

Por supuesto que esto evolucionó y con el tiempo llegó la Web 2.0, en donde las redes sociales hicieron su aparición y con ellas de nueva cuenta el sentimiento de rechazo. Siempre lo nuevo viene acompañado de la duda, y desafortunadamente el periodo de aprendizajes de esta era si le costó el trabajo, su privacidad y hasta el matrimonio, a muchos despistados. El aprender el verdadero funcionamiento de estas plataformas de socialización y también hay que decirlo, de monetización, nos ha costado varios años, en los que los fraudes, engaños y hasta tráfico de personas, desafortunadamente suceden aún. Pero bueno, al parecer las regulaciones gubernamentales y más importante aún, de cada individuo, nos han enseñado que sí y que no compartir.

¿Y entonces que sigue?

¿Metaverso? ¿NFTs? ¿Criptomonedas?

¡Sí!… y no.

Los anteriores conceptos son manifestaciones poco claras todavía de componentes importantes de lo que será la Web 3.0. Swan Sit la reconocida influencer de marketing y tecnología menciona que hemos llegado a la era en la que la queja constante será: “Es que no puedo tocarlo”. Si amigos, una vez más la resistencia hará su aparición en conjunto con la introducción de dispositivos de realidad virtual, aumentada o mixta, a los que de nueva cuenta nos tendremos que acostumbrar y descubrir las múltiples ventajas que traerán consigo.

¿Pero al final del día, de qué va esto de la versión número 3 del Internet?

Se tratará ni más ni menos que de la descentralización de la red, en el que las audiencias de marcas, servicios y productos funcionarán como cocreadores del contenido e inclusive de los diferentes modelos de negocio que surgirán a raíz de este innovador cambio. Si la web 1.0 se trataba de la digitalización de información y la Web 2.0 se avocaba en conectar, la 3 será sobre la creación de activos. Como ejemplo tenemos lo que Adidas realizó en conjunto con Bored Ape Yacht Club, si ese chango con diferentes sombreros, colores, lentes y diseño que seguramente han visto en memes o artículos al respecto de los NFTs.

Y con lo anterior ya sucediendo, el siguiente paso son las DAO o Descentralised Autonomous Organizations, que no es otra cosa que contratos firmados por medio de tecnología blockchain que pueden reunir a una comunidad para crear productos o incluso servicios, participar de sus ganancias y tomar decisiones en conjunto. Digamos que sería la utopía de cualquier sindicato.

¿Funcionará?

Tal vez es muy pronto para poderlo saber, pero es un hecho que ya está sucediendo y podría ser un nuevo modelo económico que de entrada maneje un trato más justo y equitativo para todos los participantes, cambiando radicalmente la manera en cómo haríamos negocios de ahora en adelante.

Como podemos ver el sueño de Ernest Cline y su Ready Player One, es una versión romantizada y lúdica de lo que por el momento se está construyendo. No digo que en algún momento no vaya a suceder, pero mientras pasa y como apasionados de la mercadotecnia, tendríamos que poner bastante foco a los aspectos que les detallo, para que en un futuro podamos disfrutar de este conjunto de tecnologías que nos permitirán convivir en dos realidades separadas, pero íntimamente unidas a su vez.

Espero sus comentarios y nos leemos muy pronto.

https://www.swansit.com/

https://www.adidas.com/into_the_metaverse/mint

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