Storytelling, el chiste no se cuenta solo

Storytelling, el chiste no se cuenta solo

el storytelling

Ya en colaboraciones anteriores hemos platicado sobre la renuencia del consumidor a ser “utilizado” por las marcas. A ser visto simplemente como el ser influenciable al que podemos sacarle dinero. Desde el principio de los tiempos, la comunicación del ser humano ha satisfecho no sólo el menester de comunicar sus necesidades básicas, sino la trascendencia y el intercambio de sentimientos, momentos, anécdotas y resumiendo, historias. ¿Por qué nos sigue pareciendo tan difícil incorporarlo a la hora de vender?

¿Cuáles son los comerciales más esperados del año? Exacto… los del Super Bowl y ¿qué tienen la mayoría de ellos en común? ¡Historias! Ya sea para anunciar autos, bebidas, snacks, alimentos o el producto que queramos imaginar; de manera cómica o sentimentaloide; al final del día son historias lo que nos venden y la realidad es que a todos (o por lo menos a la mayoría) nos gustan.

Y esto no es arbitrario, estudios como los del neuroeconomista Paul Zak han demostrado que las historias tienen un alto impacto neurológico en el ser humano dependiendo de su contenido; aquellas con final feliz, por ejemplo, hacen que nuestro sistema límbico se active y produzca dopamina, lo que se traduce en una sensación de bienestar, esperanza y felicidad; mientras que el clímax estresante de un argumento causa que aumente la producción de cortisol y así nos mantengamos concentrados en lo que estamos viendo.

Para resaltar su importancia, les comparto algunas ventajas adicionales que el storytelling puede brindar a su campaña o proyecto:
  • Las historias se propagan de viva voz

    Es más fácil recordar una historia que causó un vínculo emocional del tipo que sea; que las propiedades de un producto que no se ha probado. Esto genera que la gente recuerde y hable al respecto, propagando sin quererlo nuestro mensaje.

  • Crean una mayor conexión con el target

    Al dar rostro y sentido a la marca o producto en cuestión, estimulamos al público a dejar de percibirla con la frialdad y el anonimato al que estamos acostumbrados.

  • Refuerza los facts y beneficios de la marca.

    Contextualizando en una historia la información que deseamos transmitir, resulta mucho más digerible y recordable por asociación.

  • Amamos las historias.

    Desde pequeños cuándo pedíamos que nos leyeran o contaran una y otra vez el mismo cuento, se demuestra que la transferencia que el ser humano sufre con sus héroes (e incluso villanos) es una catarsis emocional que permite hacer la vida más llevadera. Además, nos encanta enterarnos de cosas y poderlas transmitir, por ende… ¡¿Qué esperamos?! Pongámoslo en práctica.

Las formas y opciones son tan vastas que van desde la simplicidad de contar el proceso detrás de la creación de una compañía, marca o producto; pasando por los obstáculos que hemos tenido que superar o la inspiración con la que lo hacemos; hasta cortometrajes que toquen las fibras más sensibles del público y hasta lo hagan reír a carcajadas. Todo depende de las necesidades del cliente y por supuesto de tu creatividad.

Aunque contar historias parezca anticuado (desde la era de las cavernas lo hacemos), es justo lo entrañable de sentirnos parte de los momentos de alguien más, lo que hace que sean irresistibles y puedan resultar en una inspiración para actuar de tal o cual manera; mucho más allá del conocimiento de datos relevantes. Si logramos que estas historias logramos que el consumidor las haga suyas, seguro tendremos éxito.

Así que amigos de la industria, empecemos a emplear más el Storytelling que para nuestro caso resulta que el chiste no se cuenta sólo….

Fernando Famanía
Co-CEO de ifahto, con más de 20 años en la industria del marketing promocional y event marketing. Partner en NewCo CDMX y Fundador de Slang Storm. (FIP), en donde ifahto ha sido la agencia con más premios en toda la historia del Festival.