La extinción en manos de generaciones y-z-α, parte 3

El tema de la evolución de consumo de las generaciones y, z y α me atrapó por completo este año. En meses anteriores publiqué aquí la entrega 1 y la entrega 2 de los hallazgos que me han parecido de mayor trascendencia.

En estas tercera y cuarta entregas (y quizá haya una quinta) te comparto un resumen de productos y categorías que han sufrido el mayor cambio en los hábitos de estas generaciones. Unas parecen repetitivas, tanto de las entregas anteriores como de esta misma, pero tienen sus singularidades.

Lo importante es destacar que las motivaciones son constantes y homogéneas: en su afán de corregir lo que les han dejado generaciones anteriores, se han abocado a su auto-abanderamiento activista y la impecabilidad de la huella de carbono que heredarán a generaciones que ya los están criticando y reclamando, como ellos lo hicieron con nosotros.

Alimentos

Carnes – veganismo y vegetarianismo dejaron de ser moda, especialmente en carnes rojas, lo cual ha derivado en:

  • Decremento en consumo de atún enlatado, por su alto contenido de soya y la falta de abrelatas en casa.
  • El ambivalente pavo, que es un buen sustituto en carnes frías, mientras que fresco ya ni lo saben cocinar. Es para mamás hacendosas en festejos familiares de fin de año.
  • Surge el “pegamento” para carne, para seguir ofreciendo cortes gruesos, pero ahora armados como en rompecabezas (para venderlos al vacío y que no nos demos cuenta). Checa aquí de qué se trata bit.ly/3oloIjB (inglés) y bit.ly/3IqJG7w (español).
  • Lo más castigado son los embutidos. Eso ya llevaba algunas décadas más, por su alto contenido de grasas, de sales, y de ingredientes poco identificables.

Bebidas gaseosas – entre el alto contenido de azúcar, la satanización de las colas y un sinfín de daños a la salud que se les atribuyen. Además, sólo refrescan pero no quitan la sed, ni cuentan como parte de los dos litros de agua que ahora sabemos que debemos tomar.

Aguas saborizadas – percibidas como un poco menos dañinas que los refrescos / sodas (o como le quieras decir), son bebidas que tienen saborizantes artificiales (como el Tang, el Clight, o el Zuco, por ponerles nombre) y que ya generan rechazo, aun por las nenas que eran heavy users de la categoría.

Yogurt – se acabó la moda del yogurt tradicional, aunque fuera light. Lo de hoy, como ya sabemos, es el yogurt griego que se supone es más sano por ser menos procesado. La verdad es que sí está rico, pero a ver cuánto dura esta tendencia. Lo que viene a corto plazo son los…

Fermentados – kombucha, bebidas de soya, sauerkrauts y sauer-lo-que-sea es lo que está inundando el mundo, que porque es un proceso natural e ideal para mantener saludable el aparato digestivo. Será el sereno, pero esa acidez característica insulta a mis papilas gustativas, igual que a muchos de generaciones anteriores.

Cereales – el colmo de los colmos es que, si los cereales de caja llegaron como una forma práctica para preparar el desayuno, ahora resulta que hasta los confléis les dan flojera, porque hay que lavar el plato y la cuchara. Mejor un sándwich y ya (por eso el pan con aguacate matutino).

Lácteos – todos estamos conscientes de que en general el mercado productos lácteos, pero principalmente la leche, ha sufrido una reducción gradual de 40% (sí, CUARENTA) desde la década de 1980 y, en las dos décadas que lleva el siglo 21, la categoría de alternativas vegetales ha crecido vertiginosamente en más de 30%.

Alcohol / cerveza – aunque usted no lo crea, queridolector, las bebidas alcohólicas han ido a la baja de forma discreta pero consistente, y por eso han surgido opciones sin alcohol. Una de las principales razones en la legalización inevitable y paulatina de la mota, que es natural y no hace el daño ni provoca la adicción que el alcohol implica.

  • Igualmente, el consumo de vino ha sufrido una reducción, pero por diferentes razones (1) por lo menos en México, el consumidor piensa que para servir vino necesita tener copas. Como que no les gusta el vino en vaso, y (2) si ya no hay abrelatas en casa, mucho menos sacacorchos. Los fabricantes deben considerar relajar la apertura de sus botellas para consumo casual.

Comida preparada / comida para llevar – si no quieren lavar los trastes de desayunar cereal, no te imagines que se van a poner a preparar otras cosas. Adiós a los platillos tradicionales que preparaban las mamás. No más tamales ni pozoles ni chiles rellenos hechos en casa.

  • Paradójicamente, las filas en el drive-thru se han reducido porque no les gusta tener que ver el menú a toda prisa, con el automovilista de atrás presionando impacientemente, además de que se ha popularizado el uso de bicicletas que no son tan cómodos en esa ventanilla.
  • La entrega a domicilio entró de golpe en los hogares y-z-α, a donde echó raíces porque llegó para quedarse.
  • Lo que destaca en esta categoría es que la gente está buscando menos comida rápida y más la que se prepara con tiempo, aunque siga siendo una pizza o una hamburguesa… pero lentas.

Mayonesa – igual que las grasas trans, es ahora un aderezo desdeñado por estos segmentos, aunque sea un placer culposo para muchos de ellos. De hecho, se rumora que Hellmann’s podría desaparecer del mercado si continúa decreciendo su consumo.

Agua embotellada – la utilización de botellas individuales, aunque digan que son reciclables, se ha convertido en un pecado masivo que se está buscando solucionar. Es un hábito mundial que habría que revertir y la inversión tanto de su fabricación como de su desecho podría destinarse a purificar el agua “potable” que llega a las casas.

Todo lo que diga “tipo” – seguramente has visto algunos productos que en su descripción dice TIPO, es decir, que no es el original sino que te están dando algo que se parece. Por ejemplo, el queso tipo manchego, obviamente no es manchego sino una especie de similar, como los del doctor Simi. ¿Te has fijado? ¿No te has preguntado qué ingredientes tendrá la salsa inglesa tipo Worcestershire en comparación con la de la marca Lea & Perrins que ha estado en el mercado desde 1837?

Y las pasitas, que de por sí no eran populares, ya nadie las quiere.

Generaciones

Higiene y belleza

Cosméticos – la pandemia vino a confirmar que las mujeres ya no nos queremos maquillar, mientras que en el mercado se han estado introduciendo cosméticos para hombres.

  • En el caso femenino, la naturalidad ha desbancado a esos looks 60s-70s-80s que casi todas adoptamos y presumíamos. La categoría se refinó con productos de mucho mayor calidad y menos colorido. Tenemos más correctores, bases y selladores, por mencionar algunos, y cada vez se reduce más el talco en su producción, por los daños permanentes que se han detectado en su uso constante.

Rastrillos desechables – pues resulta que el hábito de rasurarse está regresando a sus raíces. Desde que se puso de moda la barba, los productos para hombres se han sofisticado para bien y se busca lo más natural, ya sea en las novedosas líneas completas de afeites o en el surgimiento de barberías que se consideraban anticuadas y en desuso. 

  • En el caso de las mujeres, hay dos tendencias que no terminan de consolidarse: la depilación permanente o la no-depilación (o sea, quedarse al natural). Ya iremos viendo esto hasta dónde llega.

Jabón de tocador en barra – se considera sólo para generaciones anteriores, ya que se percibe que es antihigiénico porque acumula la mugre que en teoría quita de nuestras manos y cuerpo. Ya se descubrió que no es autolavable, como creía Joey el de Friends.

Acondicionador – a diferencia de los tratamientos y su tecnología, se ha determinado que, además de ser un producto poco beneficioso para el cabello, es un agente dañino para la plomería de las casas, pues deja una película en el interior de las tuberías que termina por obstruirlas.

Limpieza

Suavizante de telas – igual que el acondicionador para el cabello, el suavizante obstruye las tuberías y las instalaciones de las lavadoras, lo que a la larga implica un gasto mayor (tan caras las trinches lavadoras, aunque útiles, eso sí). Peor aún, la ropa se acaba mucho más rápido con el uso del suavizante, porque va desgastando las fibras y los tejidos de las telas.

Plancha – pues sí, planchar ya pasó de moda. Tanto que las mamás se esforzaron en mandar a hijos y marido bien planchaditos al mundo de sus actividades, todo fue un esfuerzo volátil, pues ya que con la ropa lisita sus seres queridos llevaban su prestigio ante la sociedad como buenas amas de casa. Las nuevas telas, la moda menos formal y el cuidado del medio ambiente (porque ahora se sabe que planchar contamina) han provocado que la plancha esté arrumbada o ya ni siquiera exista en las casas siglo 21.

Servilletas – en los hogares de las nuevas generaciones solamente existen las servilletas que les dan “gratis” en las órdenes para llevar, y las que ahora se conocen (al menos en México) con el genérico de servitoallas (toallas de papel para la cocina). Es decir, comprar servilletas es de viejitos irresponsables.

Continuará…

Hasta aquí llegamos por hoy. En las siguientes entregas vienen los temas de moda, celebraciones, entretenimiento, viajes, salud y lo que se acumule mientras sigo estudiando el tema.

¿Qué cambios has notado tú? Compárteme tus observaciones para complementar con casos cercanos y cotidianos esta colaboración. Platiquemos en  Twitter. CUÉNTAME.

#EvoluciónDeHábitos

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