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La inteligencia artificial transforma el empleo

La conversación sobre inteligencia artificial suele comenzar con una pregunta: ¿cuántos empleos va a reemplazar? Es una inquietud legítima, pero quizá estamos dejando de lado una cuestión más importante: ¿qué oportunidades estamos creando para que las personas evolucionen junto con la tecnología?

En marketing conocemos bien esa tensión. Cada avance tecnológico cambia la manera de entender a las audiencias, generar ideas, interpretar información y construir experiencias. La IA acelera todo esto, pero también nos obliga a distinguir entre hacer más cosas y generar más valor. Porque la velocidad, por sí sola, nunca ha sido sinónimo de una mejor estrategia.

Los resultados del estudio “El trabajo: ¿Un refugio en tiempos turbulentos?”, realizado por Pluxee en alianza con Ipsos, ofrecen una mirada reveladora. La investigación reunió las respuestas de 10,613 colaboradores de 14 países, incluidos 500 en México. Y lo que encontramos cuestiona la narrativa que presenta a la IA únicamente como una amenaza.

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En México, 53% de los encuestados afirma que la IA le encanta porque simplifica su vida, mientras que 29% reconoce que todavía no domina su uso, pero le resulta atractiva y la utiliza cada vez más. Apenas 2% dice que le genera miedo y prefiere evitarla. Más aún, 86% declara utilizarla al menos una vez por semana. No estamos hablando de una tecnología que llegará algún día: ya forma parte de la rutina laboral.

El cambio más interesante no está solamente en la frecuencia de uso, sino en la manera de imaginar el futuro. El 48% considera que la IA transformará positivamente el contenido de su trabajo, haciéndolo menos rutinario y más interesante. Otro 37% no percibe realmente un riesgo de desaparición de su puesto. Estos datos no significan que la automatización carezca de riesgos; sí muestran que, para una parte importante de los trabajadores, la expectativa dominante es de transformación y no de sustitución.

Y hay razones concretas para ese optimismo. El 72% afirma que la IA lo hace más innovador y creativo; 71% señala que desarrolla nuevas habilidades y mejora su empleabilidad; otro 71% considera que le permite dedicar más tiempo a pensar, aportar valor e interactuar con colegas o clientes. Además, 68% percibe mayor rapidez y productividad. En otras palabras, el potencial no consiste únicamente en ahorrar minutos, sino en recuperar espacio para aquello que realmente distingue a las personas.

Para quienes lideramos áreas de marketing, esta reflexión es especialmente relevante. Podemos apoyarnos en la IA para analizar tendencias, identificar patrones, explorar alternativas creativas o agilizar procesos. Pero entender el contexto cultural, interpretar las emociones de una audiencia, tomar decisiones responsables y construir confianza siguen requiriendo sensibilidad, experiencia y criterio humano. La herramienta amplía posibilidades; no reemplaza la responsabilidad de decidir.

Ahora bien, adoptar una herramienta no equivale a dominarla. El estudio revela que solo 13% de los colaboradores mexicanos se considera experto en IA, mientras que 43% se define como principiante. El 31% aprende mediante la práctica y 23% identifica a su líder como una fuente de aprendizaje, frente a 9% a nivel global. Este último dato merece especial atención: en México, el liderazgo puede convertirse en un acelerador decisivo de la transformación.

La pregunta para las empresas deja de ser cuántas licencias de IA hemos habilitado y pasa a ser qué capacidades estamos ayudando a construir. De hecho, 41% de los encuestados pide desarrollar habilidades para aplicar criterio y control sobre los resultados que genera la IA, y 38% solicita mayor capacitación técnica. No basta con enseñar a escribir mejores instrucciones; necesitamos fortalecer la capacidad de cuestionar respuestas, verificar información, reconocer sesgos y traducir resultados en decisiones útiles.

Tampoco podemos ignorar las señales de alerta. El 56% advierte que la IA dificulta identificar quién hizo realmente qué, y 54% teme una pérdida gradual del pensamiento crítico. Además, 49% evita decir que utiliza IA por miedo a que se cuestione su competencia. Este último hallazgo debería hacernos reflexionar: si las personas sienten que deben ocultar las herramientas que utilizan, estamos frente a un reto cultural, no solamente tecnológico.

Por eso, la transformación requiere reglas claras, confianza y conversaciones abiertas. Las organizaciones necesitan definir criterios de uso responsable, proteger la información, reconocer la autoría y promover espacios donde experimentar sea parte del aprendizaje. También deben asegurarse de que el acceso a estas oportunidades no quede limitado a unos cuantos perfiles o niveles jerárquicos.

Hay otra dimensión que no debemos perder de vista: el desarrollo profesional es parte esencial de la experiencia del empleado. En el mismo estudio, 42% de los colaboradores mexicanos identifica el aprendizaje constante y las buenas oportunidades de capacitación entre los factores que los hacen sentir realizados. Y 33% considera que Recursos Humanos debería priorizar el apoyo individual y las oportunidades de desarrollo profesional, además de los incrementos salariales.

Esto conecta directamente con la capacidad de las empresas para atraer, comprometer y retener talento. En un mercado laboral donde las personas valoran cada vez más el sentido de su trabajo y sus posibilidades de crecimiento, ofrecer herramientas sin acompañamiento resulta insuficiente. La verdadera propuesta de valor está en demostrar que la innovación también puede convertirse en una oportunidad personal.

Desde mi perspectiva, las organizaciones que aprovechen mejor esta revolución no serán necesariamente las que incorporen más tecnología, sino las que logren conectar tres elementos: herramientas accesibles, aprendizaje continuo y una cultura que premie el pensamiento crítico y la colaboración. La productividad será una consecuencia importante, pero no debería ser el único indicador de éxito.

La IA está transformando el empleo, sin duda. La decisión que tenemos por delante es cómo queremos que lo transforme. Podemos utilizarla únicamente para automatizar tareas o convertirla en una plataforma para desarrollar talento, impulsar la creatividad y construir mejores experiencias de trabajo.

El futuro no se trata de elegir entre personas y tecnología. Se trata de darles a las personas más posibilidades para crecer con ella. Porque el verdadero avance no será trabajar como máquinas más rápidas, sino aprovechar la tecnología para hacer un trabajo cada vez más humano y valioso.

¿Cómo están viviendo los colaboradores mexicanos la transformación del mundo laboral? Te invito a conocer más hallazgos sobre inteligencia artificial, desarrollo profesional y las nuevas expectativas del talento en el estudio “El trabajo: ¿Un refugio en tiempos turbulentos?”, realizado por Pluxee en alianza con Ipsos.

Rodolfo Caraccioli

Director de Marketing en Pluxee México

Líder con más de 18 años de experiencia impulsando la transformación comercial y digital en industrias como fintech, telecomunicaciones y servicios. Su sello profesional combina visión estratégica, escucha activa y una misión clara: hacer y enseñar a que las cosas funcionen mejor.

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