La ley de los subtítulos en pantalla grande

¿A quién no le gusta escuchar las películas en su idioma original? La verdad es que es un privilegio poder hacerlo, ¿no crees? Pero cuando esta opción maravillosa se torna en imposición, deja un tufo de que algo no anda bien.

En nombre de los derechos de las personas con discapacidad auditiva, los legisladores aprobaron reformas al artículo 8 de la Ley Federal de Cinematografía, lo que significa que a partir del 22 de marzo todos los cines mexicanos están obligados a proyectar películas en su idioma original y con subtítulos, como ya se hacía, sólo que ahora también se obliga a las de idioma español. 

Más allá del sabotaje a la industria del doblaje, no acabamos de entender la utilidad de esta reforma, con todo respeto a las personas que padecen discapacidad auditiva, pues si en verdad la preocupación es velar por su derecho, pensamos que un reglamento para que todas las películas, incluyendo las de idioma español, usaran subtítulos, habría bastado.

El caso es que ahora sólo las películas clasificadas para público infantil y los documentales educativos podrán exhibirse con doblajes.

Por eso nos unimos al coro escuchado en las redes sociales: y ¿los derechos de las personas que no alcanzan a leer los subtítulos por la rapidez con la que pasan o por debilidad visual?

Aunque el Congreso aprobó con unanimidad estas reformas, más de 400 votos, y con el aval de más de cien organizaciones civiles, la Cámara Nacional de la Industria Cinematográfica ha expresado la desventaja en que se ha puesto al sector de exhibición contra las plataformas digitales, que sí cuentan con la opción de escuchar las películas en español.

Y es que, así las cosas, el futuro del doblaje tendría que ser la industria del streaming, ante lo que parece un veto a su participación en la pantalla grande.

El Congreso estimó que con la medida que tomaron la afluencia a las salas de cine se incrementará al menos en 2.4 millones de personas. 

Desde la trinchera del marketing nos preguntamos si esa ley será extensiva a la publicidad que se proyecta en los cines. En congruencia, así debería de ser.  

Y si no por ley, la iniciativa deberá venir de los anunciantes, quienes deberán considerarlo, a fin de permitir que las personas con discapacidad auditiva sepan de qué va lo que está pasando ante sus ojos, y también para ampliar su audiencia. 

Habrá que esperar hacia dónde apuntará el reglamento que tiene que empezar a ser redactado en 60 días, porque la redacción que reforma el artículo 8, en realidad es muy escueta.

Y si bien la modificación no prohíbe el doblaje de forma literal, sí enfatiza que las películas deben ser proyectadas en su idioma original, lo que, como diría el cantante, no es lo mismo, pero es igual.

Según el Consejo de Empresas Mexicanas de la Industria del Doblaje, 80 por ciento de las películas internacionales exhibidas en México, fueron dobladas en un estudio de ese país, es decir más de 300 títulos, según los números de 2018.

Se calcula que la industria del doblaje en México tiene un valor de 66 millones de dólares, y, a nivel mundial, ese país ostenta el 60 por ciento del mercado de doblaje en español.

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