Que diseñe, escriba, grabe video, haga campañas, venda en redes sociales, piense estratégico, ejecute operativo y, de ser posible, resuelva lo que nadie más quiere resolver.
Cuántas veces no encontramos publicadas ofertas de empleo de este tipo. En marketing y comunicación esta idea se repite con demasiada naturalidad, las carreras se parecen tanto entre sí que se cree, erróneamente, que una sola persona puede hacerlo todo. En el papel, suena eficiente. En la práctica, casi nunca lo es.
No se trata de negar que las disciplinas se interrelacionan. Claro que lo hacen. Marketing, comunicación, diseño, publicidad y contenido comparten conceptos, lenguajes y objetivos generales. Pero compartir territorio no significa pensar igual. Cada disciplina forma profesionales para resolver problemas distintos, desde perspectivas distintas, con criterios distintos.
El diseñador entrena el ojo para ver forma, color, tipografía, jerarquía y composición. Detecta detalles que cambian por completo la percepción de una marca. El marketing piensa en objetivos, mercado, posicionamiento y resultados. Su foco está en el negocio.
Y el comunicólogo ocupa un rol que muchas empresas siguen minimizando: el de articulador estratégico del mensaje.
Un comunicólogo bien formado no “solo redacta”. Construye sentido. Entiende contextos culturales, interpreta audiencias, cuida el tono y la coherencia de lo que una marca dice en cada punto de contacto. Su valor no está en producir piezas aisladas, sino en lograr que todo comunique lo mismo, aunque se diga en lugares distintos.
Por eso no es extraño que muchos comunicólogos lideren áreas de marketing. Desde ese rol, el comunicólogo no solo ejecuta campañas: coordina equipos, alinea discursos con objetivos comerciales, traduce estrategias en mensajes claros y toma decisiones con una lectura fina del entorno y del consumidor.

Además, la realidad empresarial rara vez se ajusta al organigrama ideal. Quien dirige marketing desde la comunicación suele encargarse también de coordinar eventos, convenciones, lanzamientos y activaciones presenciales; de gestionar convenios con clientes, aliados o marcas proveedoras.
El problema aparece cuando la línea entre las profesiones se borra y se espera que los participantes del equipo sepan ejecutar de todo. Pensando que así se optimizan recursos, en realidad, se diluye el valor del trabajo.
Cuando una sola persona debe cubrir funciones que no corresponden a su especialización los detalles empiezan a perderse.
Todo se vuelve una lista interminable de pendientes, la creatividad deja de ser estratégica y se convierte en trámite. Publicar por publicar. Organizar eventos sin narrativa. Mantener una web activa, pero sin intención clara.
Las campañas salen. Los eventos se realizan. Los contenidos se publican. Pero nada conecta de verdad. Nada construye marca. Nada permanece.
El líder del área de marketing no debe hacerlo todo sólo, debe ser un orquestador. Y para eso necesita, como mínimo, un equipo base que le permita pensar, dirigir y evaluar, no ejecutar todo.
Con un buen equipo, el área de marketing deja de sobrevivir y empieza a construir.
No es versátil quien hace todo. Es estratégico quien entiende qué debe hacer, qué no y con quién complementarse.
Pedirle a una sola persona que concentre marketing, comunicación, diseño, eventos, convenios no es una decisión creativa; es una decisión administrativa. Y cuando se toman decisiones administrativas sobre procesos creativos, los resultados suelen ser planos, genéricos y fácilmente reemplazables.
Romper con el mito de que una persona debe hacerlo todo no implica inflar equipos ni crear estructuras imposibles. Implica entender roles, respetar especialidades y reconocer que la comunicación, bien dirigida, es una pieza central del marketing, no un accesorio operativo.
Cuando una empresa deja de pedirlo todo a una sola persona y empieza a construir equipos que se complementan, el trabajo recupera sentido. La creatividad vuelve a tener intención. Y los resultados, por fin, empiezan a reflejarlo.Platiquemos. Sígueme en redes sociales y no te pierdas los #Martesdemarketing.







