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Por qué lo imperfecto salva a las marcas en la era de la IA

Hay algo incómodo en admitirlo, pero vale la pena hacerlo, durante años, las marcas aprendieron a hablar tan bien de sí mismas que terminaron por dejar de decir algo que realmente importara. Pulimos cada palabra, afinamos cada mensaje, blindamos cada crisis. Y en ese afán por sonar impecables, nos volvimos paisaje.

Hoy esa obsesión por la perfección nos está pasando factura. No frente a la audiencia, que hace tiempo aprendió a leer entre líneas, sino frente a algo aún más determinante: los sistemas de inteligencia artificial que median lo que se ve, lo que se recomienda y, en muchos sentidos, lo que existe.

La paradoja es casi irónica. Cuanto más “limpio” es el discurso de una marca, más fácilmente es ignorado. Los modelos de lenguaje no buscan perfección, buscan señales de vida. Y el contenido corporativo tradicional, con su tono neutro y su estructura predecible, se parece demasiado a sí mismo. Para una IA, todo eso se agrupa en una misma categoría: ruido.

 las marcas aprendieron a hablar tan bien de sí mismas que terminaron por dejar de decir algo que realmente importara

La relevancia, entonces, ya no se construye únicamente desde el sitio oficial ni desde el comunicado bien redactado. Vive en otro lugar, uno menos cómodo y mucho más difícil de controlar: la conversación espontánea. Ahí donde alguien recomienda o critica sin guion, donde hay errores, ironía, memes y contradicciones. Ahí donde las marcas no tienen la última palabra.

Es en ese territorio donde aparecen los llamados “datos sucios”, no son los mensajes clave, ni las narrativas aprobadas por comité las que destacan. Son hilos en Reddit, discusiones en Discord, comentarios que se escriben rápido y sin filtro. Son fragmentos imperfectos de experiencia humana. Y, justamente por eso, son oro para los algoritmos, porque contienen lo que ninguna campaña puede fabricar del todo, validación real.

Cuando una marca decide hablar solo en tono institucional, empieza a desaparecer en ese ecosistema. No porque deje de comunicar, sino porque deja de ser citada. Y en la lógica de la inteligencia artificial, lo que no se menciona no pesa y lo que no se conversa, no existe.

Aquí es donde el reto se vuelve más profundo. No se trata solo de “usar IA” o de optimizar contenidos para buscadores. Se trata de aceptar una pérdida de control. De entender que la narrativa ya no es un hilo que la marca sostiene sola, sino una red que se teje con otros… muchos otros en espacios donde la voz corporativa es solo una más.

Operar así exige un cambio de mentalidad que no siempre es cómodo. Implica, por ejemplo, valorar más una respuesta honesta en un foro que un mensaje perfectamente alineado que nadie usa. Implica diseñar pensando en los más críticos, en quienes cuestionan, porque ahí es donde la conversación se vuelve visible y, por lo tanto, rastreable. Y, sobre todo, implica tolerar cierta imperfección y permitir que la marca respire fuera del guión.

valorar más una respuesta honesta en un foro que un mensaje perfectamente alineado que nadie usa

No es descuido. En realidad es una forma más exigente de presencia.

Porque al final, lo que empieza a medirse, es la capacidad de una marca para existir en conversaciones que no paga ni edita. Ese es el verdadero termómetro, no cuánto dices de ti, sino cuánto dicen otros cuando no estás mirando.

En un entorno saturado de mensajes pulidos, lo único que destaca es aquello que parece y es humano. Tal vez por eso los datos sucios incomodan, nos obligan a soltar la idea de control absoluto y a confiar en algo más frágil, pero también más poderoso.

Quizá ahí está la idea para mañana, salir del discurso perfecto y escuchar de verdad. Ir a ese foro incómodo, a esa conversación desordenada, y hacerse una pregunta simple y a la vez brutal ¿alguien nos está nombrando cuando no estamos en la sala? Si la respuesta es no, entonces no es un problema de visibilidad. Es un problema de existencia.

Gabriela Cordova

VP of Operations

Como estratega en comunicación, en mi rol de VP garantizo la ejecución de proyectos y el cumplimiento de KPIs mediante soluciones proactivas. Mi experiencia multisectorial me permite cultivar alianzas clave y resultados tangibles. Apuesto por la excelencia operativa y la innovación para construir valor y reputación de marca.

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