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Sólo una mujer lo puede hacer…

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Desde que existen las agencias de publicidad, para algunos la pregunta está flotando en el aire. Y otros lo tenemos muy claro.

¿Puede un hombre manejar cuentas de productos femeninos? ¿y viceversa? La verdad es que NO.

Podrá haber cualquier cantidad de teorías, hipótesis y justificaciones. Pero en mi experiencia, la recomendación es que cada género debe de manejar sus propios productos, sobre todo si son íntimos y/o personales.

El ejemplo típico es el de las toallas femeninas. Sí, un hombre puede estudiar e informarse. Puede recibir un fast track o curso intensivo, y observar conductas y hábitos. Puede también, como Mel Gibson en la película Lo Que Ellas Quieren, usar toallas femeninas durante una semana… ¿eso lo hace experto en protección femenina? Por supuesto que no.

La higiene íntima de la mujer va más allá del uso de la toalla. Va más allá de cuántas toallas necesitas al día y por qué hay presentaciones para día y para noche.

Algunas preguntas que solamente una mujer puede contestar…

¿Para qué necesitarías toallas que se usan entre períodos?

¿Cómo sabes que ya necesitas ponerte una toalla? Es decir, ¿cómo te das cuenta que tu periodo empezó?

¿Por qué usar toallas y no tampones? ¿cuál es la diferencia en protección y en sensación?
Etcétera…

Por más que le expliques a un hombre, nunca lo va a entender. Igual que jamás sabrá que la parte anterior a los dedos del pie arde como lumbre cuando has traído unos tacones altos durante todo el día.

Y tampoco una mujer sabrá lo que se siente tener una barba enterrada y tenerte que rasurar a pesar de ello. O la sensación de ansiedad al sacar a bailar a la chica que te gusta, porque ella jamás tomará la iniciativa (yo me hubiera quedado soltera toda mi vida si hubiera tenido que hacerlo, seguro).

El ejemplo más claro que tengo es con una cuenta de redes sociales dirigida a mujeres maltratadas. Entrevistamos a infinidad de CMs, hombres y mujeres, y ninguno dio el ancho. Se podían imaginar lo que era estar en esa situación. Sin embargo, emitían juicios y ofrecían salidas fáciles. A pesar de leer estudios y entrevistar víctimas, jamás entendieron por qué una mujer maltratada permanecía en lugar de irse. Tampoco supieron qué es lo que debíamos decirle en los mensajes cotidianos o, peor aún, qué contestarles en situaciones específicas y/o de crisis. Muy complejo.

¿Mi consejo? No subestimemos los insights de cada categoría, ni sobre-estimemos nuestras habilidades y capacidades. Cada producto, cada categoría, cada servicio tiene su target. Cada target tiene sus diálogos internos. Y algunos muy concretos, a menos que lo hayamos experimentado en carne propia, nunca los podremos entender. #NoSePuedeTodo

Liliana Bretón
Publicista e investigadora; maestra y estudiante; amante del cine, los libros y el buen sentido del humor; no cambio por nada una tarde de vino con una buena plática. Beatlefan y chocohólica.