vas al súper

Durante esta temporada de resguardo mundial, como consumidores hemos tenido que hacer ciertos ajustes en nuestros hábitos de compra.

Para empezar, hemos tenido que ir al súper disfrazados de astronautas, o pedirlo a domicilio, lo cual trae algunas molestias si eres medio picky, porque no te traen algunas cosas como las pediste, o quien se encarga de surtir tu pedido no conoce todos los productos, lo cual a fin de cuentas no es trascendente (ojalá así fueran todos nuestros problemas).

En todo el mundo se reporta un importante decremento en las ventas de las tiendas de autoservicio. No es que hayamos dejado de comer, sino que nuestro ticket promedio ha cambiado. El tema aquí es que, ya sea que vayamos al súper, o nos lo traigan, nuestros hábitos han cambiado.

Si fuiste al súper, obviamente no fuiste con toda la parsimonia que acostumbramos regularmente, sino que vas a lo que vas y te sales corriendo. O si pediste a la tienda, armas en línea tu lista y cierras tu carrito. En ninguno de los dos casos te da tiempo (y ni ganas) de curiosear, y el antojo de compra de impulso queda reprimido en la mayoría de los casos.

El otro fenómeno que se ha presentado es el cambio de marcas. En esta nueva forma de comprar nuestros víveres, nos hemos visto forzados a ver otras marcas que usualmente no contemplábamos. Puede ser porque el sistema de la página web nos muestra todas las opciones de la categoría, o porque estamos siendo más cautelosos con nuestro presupuesto, switcheamos de marca por una más económica.

Todo esto nos está trayendo nuevos hábitos de compra que se van a ir arraigando en nuestro cotidiano. O estaremos revisando más, o estaremos abiertos a otras opciones, o adoptaremos de forma permanente marcas que no conocíamos.

En cualquier caso, te comparto mis experiencias de ama de casa con cuatro de las tiendas que hasta el momento he explorado para entrega a domicilio, en orden de mayor a menor satisfacción:

City Market: todo impecable, cumpliendo puntualmente con tu pedido, a la hora que lo solicitaste. Te llaman para corroborar que todo esté en existencia y/o te ofrecen sustituto equivalente. Toda su tienda está disponible para entrega a domicilio. La única en la que puedes encargar carnes y pescados. Su sitio web es una delicia.

Sam’s Club: igual que el anterior, en tiempo y forma, con las limitaciones que ya sabemos de la tienda: gran volumen y no todas las marcas/tamaños. Su página de internet es muy buena, tiene tu historial de compras, lo cual ahorra búsquedas.

Superama: se aplican y le echan ganitas, pero no terminan de estar al 100. No te mandan todo, hay diferencia en cobros (nada grave) y quien surte tu lista desconoce marcas y/o presentaciones. Están saturados y los rebasa la entrega. Tengo una sucursal a menos de un kilómetro pero el sistema por default me asigna otra que está a 4 kilómetros en la que me dejan mi entrega hasta el final. Buena página web.

Costco: me encanta la tienda, me choca su servicio a domicilio. No encuentras nada en su sitio web, no te muestra opciones sino que se queda sólo con lo que tecleaste. Lo insólito: pedí su atún de marca propia (Albacora, el mejor del universo), la tienda de Puebla me queda a 2.5 kilómetros (hasta a pie puedo ir), y el pedido lo mandan por FedEx ¡desde Cuautitlán! O sea que olvídate de pedidos del día. Tu compra debe ser muy planeada y no urgente.

¿Ya tienes identificados tus cambios en tus hábitos de compra? ¿cómo te han impactado estos cambios de hábito del consumidor en tu negocio o en el manejo de tu plan de medios? Cuéntame en Twitter @LaBreton

Y #CuidateBien

Liliana Bretón
Publicista e investigadora; maestra y estudiante; UPAEP y AsMedia; amante del cine, los libros y el buen sentido del humor; no cambio por nada una tarde de vino con una buena plática. Beatlefan y chocohólica.