plan b crisis

Vengo a llorar a este muro.

Ayer –junio 28– me tundieron en las redes… y me hice acreedora de un bonito “ya siéntese señora” que la neta no me merecía, porque trataba de concientizar a un grupo de profesionales de redes sociales sobre la necesidad de tener un plan B.

Por ahí de abril publiqué aquí una columna que hacía referencia a no tener los huevos en una sola canasta  y hoy más que nunca es necesario tener una actividad profesional alternativa.

En este momento, y en el corto plazo, todos los que nos dedicamos a instrumentar estrategias de comunicación estamos teniendo una altísima demanda de nuestros servicios. Las ventas se han ido desplomando como efecto inevitable de la contracción económica, y apenas es el principio de lo que nos espera.

El INEGI nos reporta que en abril hay una caída estrepitosa en el indicador económico y nada hay que se pueda hacer por evitarla, por el momento.


Lo peor que nos puede pasar es que esta situación nos atrape sin un plan B.

Primero va a haber una demanda brutal de nuestros servicios, porque serán las patadas de ahogado de la economía. Todos los que no habían tenido presencia activa en las redes nos verán como dioses salvadores. El problema es que ni con toda la publicidad se logrará detener la caída. Y entonces vendrán los recortes de gastos y seremos de los primeros rubros que desaparezcan.

Después de algún tiempo de haber tocado fondo, algunas industrias empezarán a resurgir y empezarán a requerirnos de nuevo. Es decir, seremos los últimos en reaparecer, PERO en condiciones que nos serán totalmente desconocidas.

Obviamente me mandaron a sentar porque nuestros colegas jóvenes no están listos para esta conversación. El largo plazo les queda lejos, pero los va a alcanzar. Se los firmo.

Yo ya tengo mi plan B… y un C y un D. Espero que sean suficientes.

Y tú, ¿ya te imaginaste cómo vas a sobrevivir cuando esto colapse?

No soy pesimista, simplemente #EsLoQueHay

Liliana Bretón
Publicista e investigadora; maestra y estudiante; UPAEP y AsMedia; amante del cine, los libros y el buen sentido del humor; no cambio por nada una tarde de vino con una buena plática. Beatlefan y chocohólica.