Revista de Marketing y Negocios

Prepararse para la crisis cuando no está a la vista

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La crisis de reputación a veces da señales tempranas, pero hay otras ocasiones en las que se manifiesta sin previo aviso y, cuando lo hace, la diferencia entre control y caos depende de lo que se haya hecho antes.

En un entorno de inmediatez digital y conversación permanente, la preparación se convierte en un imperativo estratégico para la continuidad del negocio.

Se dice que hoy las organizaciones operan en una “permacrisis”, con múltiples riesgos latentes que pueden activarse en cuestión de horas. Un error operativo, una declaración inapropiada o mal interpretada, un accidente que pudo evitarse, una sanción o investigación de la autoridad o una filtración interna pueden escalar velozmente en redes sociales y en medios de comunicación, y alcanzar de manera rápida a las audiencias de interés de la compañía o la marca. Sin protocolos claros, la reacción suele ser tardía, fragmentada y, peor aún, contradictoria.

En una crisis, la comunicación será oportuna, empática y asertiva, porque el silencio prolongado genera especulación y pérdida de control de la narrativa. Por eso es preferible comunicar temprano con información limitada, pero confirmada, que tarde con información completa.

La preparación efectiva no se limita a un manual en un cajón. Implica mapear riesgos reputacionales, definir escenarios y establecer líneas de decisión ágiles. Los comités de crisis deben estar entrenados, con roles definidos y voceros preparados para actuar con consistencia y credibilidad.

Por otra parte, la coordinación entre áreas, no solo Comunicación, sino también Legal y Operaciones y todos los directamente involucrados según el caso, es clave para equilibrar velocidad y precisión, mitigando tanto el daño reputacional como los riesgos regulatorios.

Además, la escucha activa y el monitoreo constante permiten detectar señales tempranas. No se trata solo de responder, sino de anticipar para evitar que un incidente escale innecesariamente. La preparación convierte la comunicación de crisis en una capacidad organizacional, no en una reacción improvisada.

Es común enfocarse en el crecimiento del negocio y en construir reputación, pero ésta es un activo que se construye con constancia a lo largo del tiempo y se puede ver amenazada en minutos. Si bien prepararse para la crisis no elimina el riesgo, sí puede ayudar a reducir su impacto y preservar la confianza de las distintas audiencias.

Para toda organización, la pregunta no es si ocurrirá una crisis, sino cuándo y qué tan listos estaremos para afrontarla.

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Arisbel Garay

Consultora en Crisis, Reputación y Comunicación Estratégica. VP en PRP

Profesional con 20 años de experiencia en comunicación, a lo largo de los cuales ha colaborado con clientes corporativos de diversas industrias: automotriz, seguros, nutrición, transporte, farma, educación, cultura, tecnología, gestión medioambiental y cuidado personal. Con enfoque en crisis: preparación, gestión y recuperación.

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