Si algo me gusta del crowdsourcing es que permite a profesionistas y a estudiantes y recién egresados a tener acceso a grandes corporaciones. Y construir su portafolios. Quizá no puedan cobrar lo mismo que en una relación tradicional cliente-proveedor, pero es un buen abre-puertas. Mientras tanto, las empresas pueden tener una mayor variedad de alternativas o acceder a servicios de profesionistas de forma directa, sin pagar cantidades exorbitantes.

Me parece que es un esquema de ganar-ganar (aunque desafortunadamente he sabido de alguno que otro caso en que la empresa abusa del free-lance en cuestión).

Igual que el crowdsourcing, las consultas también parecen ser una buena opción para involucrar a ciertas personas en temas de decisiones y sospecho que van a ser la constante en México. El problema es que ‘el pueblo’ no necesariamente tiene el conocimiento acerca de lo que se consulta y los resultados pueden ser poco confiables si la muestra no es representativa… independientemente de que el diseño de las preguntas debe ser neutro, es decir, sin sesgo, lo cual no está sucediendo.

Sólo basta con ver el relajo que se traen en Inglaterra por el asunto del Brexit.

También pasa lo mismo con los concursos. Por ejemplo, el logotipo del aeropuerto de la ciudad. Además de que terminó siendo un fiasco por las horrorosas propuestas, la obra está hundiéndose –literalmente- igual que cualquier diseño asociado al ahora triste proyecto.

La más reciente es la ofensiva convocatoria para diseñar la nueva identidad de la Ciudad de México. Después de que el niño doctor Mancera derrochó una verdadera burrada en el cambio de imagen de DF a CDMX y de pintar todita la ciudad, desde señalizaciones hasta vehículos y oficinas, ahora todo ese dineral se va a tirar a la basura para darle gusto a la científiquísima Claudia Sheinbaum, que impondrá su sello en la ciudad a la que va a ‘servir’ de forma inminente.

Y más allá del dispendio de recursos que no sé si tenemos, la planilla de finalistas y la propuesta ganadora son de risa loca, algunos con diseños imprácticos por ser no del todo reproducibles en todos los medios, resultó que tenemos unos plagiados y/o realizados con plantillas pre-hechas que consigues en línea por un dólar.

El quesque ganador no se salvó de críticas, ni del plagio, ni de la plantilla de a dólar. Todo junto y además con las iniciales de la futura gobernadora. Me cae que es un diseñador superlativo. Conjuntó todo en una sola imagen, sin dejar a un lado la sencillez del diseño. Qué genial vergüenza.

La ciudadanía ya lanzó una solicitud de anulación del concurso. Seguramente no le harán caso, porque la iniciativa sale del pueblo, no de ellos. #TodoUnilateral. # Crowdsourcing

Liliana Bretón
Publicista e investigadora; maestra y estudiante; UPAEP y AsMedia; amante del cine, los libros y el buen sentido del humor; no cambio por nada una tarde de vino con una buena plática. Beatlefan y chocohólica.