Y tú ¿lees o e-lees?

Las palabras tsundoku y bibliomanía se usan para definir al hábito-vicio de comprar libros que a veces terminan por no leerse. Acumular obras escritas es una especie de placer culposo que dejó de ser exclusivo para los libros físicos y ya hay (pfff habemos) quienes llenan su lector electrónico de infinidad de ebooks por el simple gusto de tenerlos.

Ambas formas, la física y la electrónica, tienen grandes ventajas y –por supuesto- grandes desventajas. Mira.

La practicidad

Los e-books han venido a facilitar, principalmente, el cargar un peso adicional o –lo más hermoso- poder traer contigo miles de libros que de otra manera sería imposible.

La salud oftálmica

Claro que el precio de preferir la lectura digital está directamente asociado con el deterioro de nuestra vista. Los ojos resienten tanta exposición a la luz de los dispositivos electrónicos. Si te has fijado, cada vez se expande más el uso de lentes o anteojos, no sólo por miopía o astigmatismo, sino para filtrar la luz de las pantallas o por vista cansada que, originalmente, sólo necesitábamos los mayorcitos de cierta edad.

Final inesperado

Una desventaja que descubrí en el primer libro electrónico que leí (y que fue realmente frustrante) es que puedes no darte cuenta de que estás en la penúltima página y el final te toma totalmente desprevenido (¿o desprevenide?). Con el libro físico, al menos vas sintiendo en la mano derecha qué tantas páginas te quedan para terminar. Con el digital, no.

Más por menos

Los científicos dicen que el cerebro procesa la información electrónicamente leída con menos profundidad y menos entendimiento. Esto todos lo hemos experimentado: cuando leemos un blog, un periódico o una página web nos enfadamos muy rápido, ya que el cerebro manda la señal de que está incómodo.

Distracción

¿Te has dado cuenta que cuando lees en una pantalla te distraes más? Es tu cerebro errante pidiendo ayuda, ya que necesita un relevo al tratar de evitar la luz que emite el dispositivo la cual, por cierto, también es un generador de insomnio al que difícilmente le damos importancia. Creemos que no dormimos por preocupaciones y acudimos al médico o a alguna una sustancia que nos ayude, cuando a veces con sólo dejar de leer después de que empieza a anochecer es suficiente.

Y es por esto que no es nada conveniente que los niños lean en pantalla, ya que no van a adquirir el hábito de la lectura, mientras que muchos adultos lo abandonan paulatinamente.

El ego

La parte psicológica también es importante. Podrás tener miles de obras en tu Kindle, pero no las ves a menos que abras el dispositivo. Por otra parte, se ha comprobado que la autoestima del ser humano erudito se enaltece al tener una buena colección de libros físicos. Y por eso es que desarrollamos tsundoku y bibliomanía, por nuestra avaricia intelectual.

¿Y tú qué?

Cuéntame, queridolector, qué prefieres ¿leer o e-leer? ¿has encontrado otras ventajas o desventajas de una forma vs la otra? Ven y cuéntame en Twitter @LaBreton

Sea como sea, y haiga sido como haiga sido, antes que nada #SeamosLectores

Liliana Bretón
Publicista e investigadora; maestra y estudiante; UPAEP y AsMedia; amante del cine, los libros y el buen sentido del humor; no cambio por nada una tarde de vino con una buena plática. Beatlefan y chocohólica.

Este autor escribe en Soy.Marketing los días martes de cada semana.
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