El ocaso de la televisión de paga

La Eurocopa es uno de los eventos más populares del futbol y tal vez el segundo en importancia a nivel mundial, solo después de la Copa del Mundo.

Resulta que teniendo un plan de televisión por cable “barato”, que incluye más de cinco canales dedicados a los deportes, me ha sido imposible ver los partidos de forma regular; por ahí han pasado algunos, pero la mayoría de las veces son repeticiones.

Navegando en Twitter descubro que no soy el único y que, algunos que han manifestado el mismo malestar, tan sólo son atendidos por robots que, cuando detectan que alguien habla a las cuentas oficiales, contestan de manera automática con un mensaje que trata de tranquilizar al usuario.

Las empresas de televisión de paga están tan acostumbradas a prestar un servicio tan malo, que ya saben que si alguien los menciona en la red social, es que ya existe un problema: es como el teléfono de los bomberos. Si suena, es porque hay un incendio.

Regresando al tema: resulta que para ver este tipo de partidos tenemos que pagar todo un sistema de megacientos de canales que uno nunca ve. Afortunadamente, desde que tengo sistemas de streaming, he prescindido de la televisión tradicional y veo mis series y programas justo en el momento en que me da la gana.

Las productoras que crean contenido (series y películas), ya están de lleno en el tema del streaming. En la actualidad ya no es necesario tener un contrato con una empresa de televisión por paga, con miles de canales inútiles, para ver los contenidos “estrella”.

Ya se quitaron ese yugo y, de paso, nos lo quitan a nosotros.

La cosa es que muchas ligas y federaciones deportivas aún no han entendido este tema; su producto tiene tanto interés y genera tanta pasión que podrían tener su propio sistema sin necesidad de que nosotros los usuarios tengamos unirnos en matrimonios forzosos con empresas que tan mal servicio ofrecen.

Pero además, podrían aprovechar para generar nuevos formatos que se adapten a las necesidades de los clientes potenciales sin dejar de generar buenas ganancias.

Un claro ejemplo que me viene a la cabeza es el de la estadounidense Liga Nacional de Futbol, la NFL. Aunque no soy fanático, en esta casa tengo dos buenos seguidores de cualquier tipo de actividad deportiva, por lo que ya me estaba haciendo a la idea de ver el Super Bowl en una transmisión chafona de tele abierta. Con hartos anuncios de papas repetidos hasta la náusea e imaginando cuáles serían los spots que estaría viendo el público del vecino país (ya lo he dicho, este evento es como la navidad para el marketing).

Me enteré en ese entonces, también por Twitter, que la app NFL Game Pass estaba ofreciendo una suscripción mensual, que incluía el Super Bowl, por menos de 100 pesos. De inmediato me suscribí y por esa cantidad, además del gran juego, tuve acceso a programas especiales y hasta las famosas películas de la NFL.

¿Cuántos como yo, que no son fanáticos, y que simplemente quieren participar en un mega evento de esas características hicieron lo mismo?

Como decía mi abuelita, de lo perdido, lo que aparezca; apuesto que fue una buena forma de generar ganancias extras además de los que se quedaron “enganchados”, es decir, que ya se suscribieron de forma anual y ahora tendrán acceso a todos los partidos de esa liga.

La cosa aquí es que no estoy inventando el hilo negro. Los sistemas “pago por evento” datan de los noventas. Lo que ha evolucionado mucho es la forma de entregar ese contenido, en la actualidad casi todo mundo está familiarizado con el tema.

Un gran ejemplo de lo que estoy diciendo es el servicio de HBO Max; como acaba de llegar a México, digamos que es la moda. Por una cantidad, muy inferior a la de un contrato básico con los primitivos sistemas que llegan por el cable o por el cielo, ofrecen contenido exclusivo, todo el acervo de HBO, de un par de productoras y, además, los partidos de la UEFA Champions League.

Ya no tenemos que atenernos a malos servicios para tener un contenido de gran calidad además contar con el extra de una serie deportiva que antes, para verla, era necesario tener con un contrato. En la actualidad tener de dos a tres servicios de streaming resulta mejor que pagar un sistema de cable.

La otra gran ventaja es que uno, como usuario, puede contratar por un mes de servicio, atascarse con todos los programas y series que le gustan, y dejarlo para activar otro. Repito, no estamos obligados a contratos a largo plazo, servicios técnicos del tercer mundo ni cables u horrendos platos de recepción.

Creo que la televisión de paga va de salida y esta señal la dan las productoras de contenido quienes se están poniendo las pilas en el tema del streaming.

Este contenido era lo que hacía atractivas a las empresas de televisión de paga por lo que, lo más probable, es que en un futuro muy cercano terminarán transformándose en meros proveedores de Internet.

No les lloraremos, como tampoco les lloramos a las disqueras, a las agencias de viajes o a los taxis.

Armando Reygadas Anfossi
Armando Reygadas Anfossi
Viví la revolución digital en carne propia; di mis primeros pasos en medios tradicionales impresos y la radio; desde ahí salté a Internet. Comunicador especializado en tecnología, redes sociales, medios digitales y marketing en línea; me dedico a la ‘blogueada’ desde los 90s. Hasta la fecha participo en programas de radio así como podcast, además de editar reseñando.com.

Este autor escribe en Soy.Marketing los días jueves de cada dos semanas.

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