Revista de Marketing y Negocios

IA en las noticias: ¿ya estamos listos para creerle?

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Lo interesante es que el uso más frecuente de estas herramientas no es la generación de medios, sino la búsqueda de información: pedir datos, respuestas, explicaciones rápidas. Esto ya supera a otros usos como crear contenido multimedia. 

Paradójicamente, aunque la IA es más conocida y usada que nunca, la confianza en las respuestas que genera sigue siendo moderada y condicional, sobre todo cuando se trata de temas delicados como salud o política. 

Ese contraste entre adopción y escepticismo es un espejo útil de lo que ocurre en México: un país donde la innovación tecnológica coexiste con dudas sobre la transparencia y la veracidad de la información.

El “comfort gap” y la desconfianza selectiva

El informe identifica un fenómeno que los investigadores llaman “comfort gap”: las audiencias están dispuestas a aceptar la ayuda de la IA siempre y cuando haya supervisión humana. La mayoría prefiere noticias producidas por personas, o al menos con intervención editorial supervisada por humanos.

Solo una minoría se siente cómoda con noticias generadas enteramente por IA, mientras que la aceptación crece cuando los periodistas usan IA como asistente y no como reemplazo. 

Esto resuena poderosamente en México, donde las batallas por la credibilidad informativa han sido una constante: desde la desconfianza en medios tradicionales hasta la proliferación de cadenas virales no verificadas. Aquí, la introducción de IA en noticias despierta miedo y curiosidad al mismo tiempo: hay entusiasmo por la eficiencia, pero también una profunda preocupación porque la tecnología pueda convertirse en un amplificador de desinformación y narrativas sesgadas.

A diferencia de otros países con encuestas representativas, en México aún no hay suficientes datos públicos robustos sobre la confianza de los usuarios mexicanos en noticias generadas por IA (lo que debería ser una prioridad para la agenda pública y académica). Pero anécdotas y debates entre periodistas sugieren que el temor a generar ruido o confundir audiencias es real.

¿Qué significa esto para el periodismo mexicano?

El reporte del Reuters Institute muestra que solo alrededor del 6 % de las personas usa IA para consumir noticias, aunque esta cifra ha doblado desde 2024. Eso no es poca cosa: indica que, lentamente, la IA se está integrando como fuente secundaria de información.

En México, el uso de herramientas como ChatGPT y generadores de texto no es distinto: en muchos medios se experimenta con IA para resúmenes, verificación de datos y apoyo en redacción, pero no sin tensiones internas. Muchos periodistas temen que la IA, mal empleada, termine por erosionar aún más la confianza de un público ya escéptico con los medios. Lo que en el Reuters Institute es un “comfort gap”, en México puede convertirse en un debate ético vital sobre el futuro de la profesión periodística.

Además, el contexto mexicano agrega otra capa de complejidad: la brecha digital y educativa. Mientras que en países de la OCDE el acceso a IA se homogeniza con relativa rapidez, en México las diferencias entre regiones urbanas y rurales, y entre grupos socioeconómicos, todavía son muy visibles. Esto podría amplificar desigualdades: unos tendrán acceso fluido a información asistida por IA, mientras que otros seguirán dependiendo de fuentes tradicionales o redes sociales sin filtros.

La IA como espejo de nuestra sociedad

Más allá del periodismo, la encuesta muestra que la IA está entrando en la vida cotidiana: desde resolver dudas hasta apoyo en tareas creativas. Pero la confianza no es absoluta; está matizada por la percepción de utilidad y riesgo. 

En México, este mismo fenómeno se ve reflejado en la polarización sobre la tecnología: hay quienes la abrazan como herramienta indispensable para educación, emprendimiento o productividad; y otros que la ven como un riesgo para empleos, privacidad o integridad informativa.

El reto no es solo tecnológico, sino cultural y ético. No basta con adoptar la IA, hay que entenderla, regularla y hacerla transparente. En un país donde la confianza en las instituciones informativas es frágil, la forma en que integramos la IA en nuestra sociedad definirá no solo cómo nos informamos, sino cómo nos entendemos como comunidad informada y crítica.

¿Qué sigue con la IA?

La IA ya está aquí, y su impacto es transversal. Más que temerle, necesitamos un diálogo profundo que involucre a medios, ciudadanía, academia y gobierno para establecer límites claros y usos responsables.

Porque la pregunta no es si la IA transformará el periodismo y la sociedad mexicana ―eso ya está ocurriendo―, sino cómo construiremos los mecanismos que nos permitan convivir con ella sin perder el norte de lo que significa buscar, verificar y compartir la verdad.

¿Cuál es tu opinión sobre el uso de la IA en los medios de comuniación? Me dará mucho gusto conocer tu opinión, recuerda que puedes dejarme un mensaje en la caja aquí abajo o en mis redes sociales, donde me encuentras en LinkedIn y en X. ¡Nos leemos en la que sigue!

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Roberto Báez

Especialista en Marketing & Comunicación

Internacionalista y relacionista público con trayectoria de más de 25 años de trabajo en la industria del entretenimiento y más de 17 años en las áreas de Marketing y Comunicación. Especialista en comunicación corporativa, planeación estratégica de comunicación, reputación corporativa y manejo de crisis.

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