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La crisis como pista de despegue para forjar reputación

La reputación tarda años en construirse y puede tomar minutos destruirla. Esa es la realidad incómoda que toda organización enfrenta cuando una crisis irrumpe sin aviso y expone, en tiempo real, su capacidad de liderazgo, congruencia y respuesta.

En un entorno marcado por la incertidumbre constante, la presión social y la velocidad digital, el manejo eficaz de la comunicación se ha convertido en un componente crítico para proteger la reputación, la continuidad operacional y la legitimidad de una empresa. Hoy, las organizaciones ya no enfrentan una sola audiencia a la vez; sus clientes, colaboradores, inversionistas, aliados, autoridades, reguladores y opinión pública observan simultáneamente cada decisión, cada silencio y cada mensaje.

La reputación se construye y se protege a partir de acciones positivas, constantes y coherentes con el propósito de la marca, que además deben ser comunicadas de forma asertiva y que, en situaciones de crisis, requerirán una respuesta rápida, coordinada y consistente.

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Por ello, los momentos de mayor tensión terminan revelando la verdadera fortaleza reputacional de una organización. Cuando existe claridad, veracidad, empatía y capacidad de actuar con rapidez, una crisis puede transformarse en una oportunidad para fortalecer vínculos y consolidar credibilidad.

El problema aparece cuando las empresas improvisan. En escenarios de alta exposición pública, la falta de coordinación, la comunicación tardía o las contradicciones internas amplifican el daño mucho más rápido que el incidente original. La velocidad de la conversación en entornos digitales no deja espacio para vacíos prolongados: alguien siempre ocupará ese espacio narrativo.

Por eso, gestionar la reputación implica anticiparse, entrenar equipos, alinear liderazgos y construir una cultura organizacional capaz de responder bajo presión sin perder coherencia y actuar alineada a su propósito. Las empresas que sobreviven mejor a las crisis son aquellas que comunican de manera oportuna, asumen responsabilidad, ofrecen soluciones concretas, establecen compromisos y mantienen actualizaciones permanentes del caso frente a sus stakeholders.

Un caso emblemático, de libro de texto, es el retiro de Tylenol en los años 80, en Estados Unidos. La crisis comenzó cuando algunas personas murieron tras consumir cápsulas del medicamento contaminadas con cianuro. Se descubrió que la manipulación ocurrió fuera de la empresa, pero la respuesta de Johnson & Johnson fue retirar millones de unidades del mercado, suspender la pauta publicitaria y colaborar con las autoridades para priorizar la seguridad de los consumidores por encima de las pérdidas económicas y, además, introdujo nuevos sistemas de empaque con sellos de seguridad que con el tiempo se volvieron estándar en la industria farmacéutica para evitar contaminaciones similares.

En casos así, las organizaciones salen fortalecidas porque su respuesta demuestra liderazgo, humanidad y capacidad de actuar bajo presión, ahí es donde se forja reputación.

Arisbel Garay

Consultora en Crisis, Reputación y Comunicación Estratégica. VP en PRP

Profesional con 20 años de experiencia en comunicación, a lo largo de los cuales ha colaborado con clientes corporativos de diversas industrias: automotriz, seguros, nutrición, transporte, farma, educación, cultura, tecnología, gestión medioambiental y cuidado personal. Con enfoque en crisis: preparación, gestión y recuperación.

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