En el marco del Día Internacional de la Mujer se tornan muchas reflexiones normalmente asociadas a lo que hemos avanzado y a la circunstancia actual en la que vivimos. La realidad nos demuestra que el avance ha sido magro en lo sustantivo a pesar de que se ha logrado que en el imaginario colectivo se siempre la idea de la obviedad de la igualdad entre hombres y mujeres.
Y más allá que las marcas en estos días se vuelvan moradas así como en junio se vuelven multicolores, es importante meternos en la necesidad del fondo del asunto, ya que ello impactará en la vida de millones de mujeres que han vivido sosegadas ante decisiones irracionales que provienen de una histórica opresión que aún con el paso del tiempo se niega a ceder.
La igualdad real
De hecho, durante muchos años se habló de la igualdad ante la ley, sin embargo, a mediados de la década antepasada, mujeres con gran relevancia en la política y un empuje constante a pesar de las limitaciones, posicionaron la concepción de la igualdad sustantiva como una igualdad medible, tangible, sin cortapisas y buscando hechos que cambiaran la realidad de ese momento. Es decir, no bastaba decir que hombres y mujeres son iguales en derechos laborales, sino que debían implementarse medidas, llamadas acciones afirmativas, que fueran en consonancia con esos derechos plasmados en la letra.
Entonces, en esa línea discursiva podemos decir que hay un camino a seguir desde la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos hasta las normas oficiales que obligan a las corporaciones a cumplir con la igualdad o, mejor dicho, la equidad de género entendida como la necesidad de tratar desigual a los desiguales, lo cual tiene toda lógica ante un sector de la población que tuvo oportunidades mínimas de crecer por ejemplo.
Así que sirva este espacio para conocer ese camino jurídico para llegar a una aplicación obligatoria de la norma.

La constitución por encima
Nuestra Norma Fundamental, la Constitución, desde el artículo 1º nos habla de la necesidad de eliminar cualquier tipo de discriminación y entender a todas las personas como iguales, capaces de disfrutar todos los derechos humanos plasmados en ese ordenamiento legal pero también los establecidos en tratados internacionales.
Pero, por definición, es el artículo 4º el que nos deja claro la necesidad de remarcar la igualdad entre el hombre y la mujer; además, en una disposición que nos habla de la vida democrática y la libertad de elección sobre nuestras vidas en un marco de libertad y respeto. Es ahí donde se señala la búsqueda de la sustantividad de esa igualdad en beneficio social. Lo anterior reforzado por el artículo 123 cuando se desarrolla el derecho al trabajo en las mismas condiciones para hombres y mujeres, aspecto fundamental cuando se trata de empresas, negocios y todo aquello que rige la vida productiva del país.
Leyes enunciativas
A raíz de la integración de esos principios en la Constitución es que se crea la Ley General para la igualdad sustantiva entre Mujeres y Hombres, la Ley Federal para Prevenir y Eliminar la Discriminación, la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia y sendas modificaciones y adiciones a la Ley Federal del Trabajo, para garantizar la igualdad de oportunidades y remuneración para las Mujeres.
Como elemento aplicable e, incluso, auditable por las autoridades tenemos la Norma Mexicana en Igualdad Laboral y No Discriminación NMX-R-025-SCFI-2015, que incluye disposiciones normativas que deben cumplir todos los centros de trabajo y que incluye un proceso de certificación por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, de tal manera que los procesos se analicen, evalúen y se hagan recomendaciones en caso de percibir malas prácticas.
¿Qué tanto hemos cambiado?
Nos queda claro que en lo jurídico hay protección y un esfuerzo desde hace varios años para acotar la necesidad de aplicar en la realidad la igualdad entre hombres y mujeres, sin embargo, a muchos años de estos movimientos y cambios en la norma, se debe evaluar que tanto hemos avanzado y cuánta voluntad política hay para ello porque, si me lo preguntan, considero que aún falta muchísimo por hacer e, incluso, se están retomando algunas conductas nocivas que privan a las mujeres de piso parejo para acceder a cargos, salarios y circunstancias dignas.








