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Mucho se habla de los movimientos feministas en posturas políticas y sociales. Pero ¿qué pasa con la industria del marketing, que no queda exento de estas acciones?

El feminismo es un tema delicado y controversial, y al ser un hombre que habla de ello se vuelve aún más. Pues se menciona que el hombre no tiene cabida para opinar sobre el tema, porque no pertenece ni entiende a un movimiento específico para mujeres.

No obstante, al vivir en una sociedad todas las piezas deben estar alienadas como en un rompecabezas. Mujeres, hombres, niñas y niños, maestras y maestros, personas de tercera edad y/o con  capacidades diferentes, madres, padres, hijas, políticos, medios de comunicación masiva, y todos los elementos que conforman una comunidad, para poder lograr un cambio equitativo y respetuoso. Pero ¿algo pasa con la industria mercantil?

Ya que se entiende que la industria es toda actividad económica y técnica de productos y servicios para satisfacer al cliente, se puede ejemplificar a todos los comercios, empresas, películas, canciones o cualquier estímulo que genere una acción de compra-venta que empatice con algún sector de la población.

La industria

“Al público lo que pida”

En la industria hay empresas que explotan, a pesar de no estar de acuerdo, con el discurso de acción pet friendly y/o eco friendly. Por ejemplo, según una encuesta de la American Pet Products Association, actualmente, alrededor del 28 por ciento de los dueños de mascotas reportan haberse quedado en un hotel que admite perros. Por su parte, el 9 por ciento de ellos indica haber cenado en un restaurante que admite mascotas dentro del establecimiento.

De igual forma, los consorcios, empresas, artistas, políticos y establecimientos sobreexplotan el movimiento del feminismo y el discurso de equidad de género para empatizar y generar más ventas.

Este fenómeno, pareciera, no busca muchas de las veces lograr hacer un cambio en el comportamiento de los hombres y mujeres con pensamiento machista, sino solamente generar una ganancia económica aprovechando el momento coyuntural.

Tal es el caso de una cantante que levantó protesta en contra de su país que se sirvió de publicidad gratuita, para después explotar una canción.

El tiro por la culata

A veces es un tanto molesto que empresas de la industria solo prediquen con este discurso para no ser señalados, desaparecer y quedar en olvido; sin embargo, tiene un efecto proactivo y efectivo ante sus consumidores que repiten la conducta estipulada.

La antropóloga y reconocida teórica feminista Rita Segato menciona que “los feminicidios se repiten porque se muestran como un espectáculo”. Lo mismo puede pasar con las empresas que utilizan la postura a favor del feminismo.

A pesar de sus fines de lucro, el comportamiento se repite, quizá inconscientemente, entre sus clientes y ante los medios de comunicación masiva. Es decir, que en mucho de los casos, genera conciencia intencionalmente siendo una postura que se repite entre todos los sectores de la población. No solo en mujeres o empresas.

Aunque la industria aproveche la situación histórica-social que se vive en el país y el mundo para tener ganancias, éste ha abierto las puertas para generar conciencias en las nuevas y viejas generaciones. Al final pareciera un medio para un fin que sale por la culata gracias a las peticiones y movimientos sociales.