¡Hola comunidad! ¿Cómo están? En este artículo les quiero hablar sobre la importancia de validar nuestras interfaces, porque nada duele más que lanzar un producto y darte cuenta de que nadie sabe dónde hacer clic. Vamos a ver cómo dejar de suponer y empezar a verificar usando heurísticas y tests. Espero que lo disfruten… ¡Vamos por ello!

3 puntos clave
1. El termómetro del diseño: Heurísticas de Nielsen y Tognazzini
Antes de llamar a los usuarios, nosotros mismos podemos hacer una “limpieza de errores” usando principios probados.
Las 10 de Jakob Nielsen: Son las reglas de oro. Se centran en el sentido común: que el sistema hable el lenguaje del usuario, que haya libertad para deshacer errores (el bendito botón de “atrás”) y que el diseño sea minimalista.
Las de Bruce Tognazzini: “Tog” va un paso más allá y se enfoca en la eficiencia profunda. Habla de la anticipación (que el sistema prevea lo que necesitas) y de la autonomía del usuario sin sacrificar la seguridad.
En resumen: Las de Nielsen son para que el sitio sea usable; las de Tognazzini son para que la experiencia sea fluida y profesional.
Si este punto te pareció interesante te invito a leer un artículo donde hablo más a detalle de las leyes de usabilidad https://soy.marketing/ley-de-jakob-no-reinventes-el-menu-de-hamburguesa/
2. Manos a la obra: ¿Cómo llevar a cabo una evaluación heurística?
No se trata solo de mirar la web y decir “está linda”. Es un proceso sistemático:
Define el flujo: Elige qué quieres evaluar (ej. el proceso de compra).
Elige tus “lentes”: Decide qué principios vas a usar (Nielsen, Tognazzini o ambos).
Escala de severidad: Cuando encuentres un problema, puntúalo. ¿Es un detalle estético o es una catástrofe que impide terminar la tarea?
Genera un informe: No solo listes problemas, ¡propón soluciones!

3. El momento de la verdad: Buenas prácticas al hacer tests con usuarios
Si las heurísticas son el examen teórico, el test con usuarios es la prueba de manejo. Aquí es donde la realidad nos golpea (para bien). Para que salga de 10, ten en cuenta esto:
No vendas el producto: Eres un observador, no un comercial. Deja que el usuario explore.
Pide que “piensen en voz alta”: Es la mejor forma de saber qué pasa por su cabeza cuando se quedan mirando la pantalla sin saber qué hacer.
Tareas, no instrucciones: No digas “Haz clic en el botón azul”. Di: “Intenta comprar esta remera”. El cómo lo descubren ellos.
El silencio es oro: Si el usuario se queda callado, no lo ayudes de inmediato. Observa dónde está la fricción.
Te invito a leer experiencias frictionless para que te inspires aquí y a ver el vídeo de la charla Forbes

Conclusión
Combinar una buena revisión heurística con tests reales es como tener un superpoder. Te ahorra tiempo, dinero y, sobre todo, frustraciones. ¡Ponlo a prueba y verás cómo cambia todo!









