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La era de la IA y PR: moldeando lo que la IA dice de tu marca

Cuando apareció Google, las marcas entendieron que debían aprender SEO para ser encontradas. Hoy estamos ante un cambio igual de profundo: millones de personas ya no empiezan sus búsquedas en un navegador, sino preguntándoles directamente a ChatGPT, Gemini o Claude. Eso significa que las Relaciones Públicas están adquiriendo una responsabilidad que hace apenas dos años parecía impensable: ayudar a construir la información con la que las inteligencias artificiales describen una marca.

Hasta hace poco, el trabajo de un equipo de relaciones públicas terminaba cuando el periodista publicaba la nota. Hoy termina cuando un modelo de lenguaje decide, sin que nadie lo vea negociar, qué dice de tu marca cuando alguien le pregunta.

Ese cambio, silencioso pero profundamente transformador, está redefiniendo una profesión que durante años midió su éxito en titulares, tamaño de la nota y minutos al aire. Hoy, cada vez más personas ya no empiezan su búsqueda en Google cuando quieren saber sobre una empresa o una marca; simplemente le preguntan a Claude, ChatGPT, Gemini o cualquier otro asistente de inteligencia artificial. Lo inquietante es que la respuesta no la escribió un periodista ni pasó por el filtro de un editor. Es el resultado de miles de fuentes públicas que la IA analiza, sintetiza y prioriza para construir una narrativa sobre tu marca. Una narrativa que, en muchos casos, las propias empresas nunca se preocuparon por construir.

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El nuevo guardián la IA no usa chaleco de prensa 

El trabajo de PR siempre ha consistido en generar credibilidad mediante terceros. La diferencia es que ahora esos terceros no solo influyen en las personas; también alimentan el ecosistema de información del que beben los modelos de IA. Un reportaje de calidad, una entrevista con un vocero, un estudio propio o un artículo de opinión pueden convertirse en referencias que los asistentes utilizan para sintetizar respuestas.

Durante años, el oficio de las relaciones públicas se ha definido por una habilidad muy concreta: convencer al editor, conductor o reportero de la fuente de que una historia merecía espacio. Ese guardián tenía nombre, criterio editorial y, generalmente, un teléfono al que se le podía llamar para aclarar una mala interpretación de la información.

El guardián de 2026 o, mejor dicho, la IA no contesta llamadas. Es un sistema que decide, con base en señales que la mayoría de las marcas todavía no terminan de entender, qué fuentes cita, qué reputación reconoce y qué narrativa repite cuando un usuario le pregunta sobre una empresa, un producto o un directivo. Y ese sistema no se gana con un boletín bien escrito ni con una conferencia de prensa memorable. Se gana o se pierde con la calidad y consistencia de todo lo que existe sobre la marca en el ecosistema digital (redes sociales, notas de prensa o sitios web) .

Las relaciones públicas ya no solo escriben para que las lea un periodista o su audiencia. Escriben además para que las entienda una máquina y las repita correctamente un usuario que jamás verá la fuente original, pero que busca información sobre una marca.

Entrenar, no solo difundir

En realidad, ese ya no es un trabajo exclusivo de los ingenieros. Desde la comunicación también estamos “entrenando” a la IA, aunque de una manera muy distinta. Lo hacemos cada vez que publicamos un estudio, concedemos una entrevista, emitimos un comunicado o construimos una narrativa coherente sobre una marca. Todo ese contenido pasa a formar parte del universo de información que estos asistentes utilizan para responder a millones de preguntas.

Por eso, el trabajo de las áreas de Relaciones Públicas también está cambiando. Ya no basta con conseguir una buena nota o una entrevista destacada; ahora hay que asegurarse de que toda la información pública de una marca sea coherente. Lo que dice el sitio web debe coincidir con los comunicados, las entrevistas, los perfiles corporativos e incluso con las publicaciones de sus voceros. Porque cuando existen contradicciones, vacíos o mensajes poco claros, la inteligencia artificial no los corrige: los interpreta. Y esa interpretación puede terminar convirtiéndose en la versión de tu marca que recibirán miles de personas.

Lo que ninguna marca puede seguir ignorando

Hay una pregunta que cualquier director de comunicación debería hacerse hoy mismo, y que muy pocos se han hecho todavía: ¿qué dice ChatGPT de mi empresa cuando alguien le pregunta? No es un ejercicio retórico. Es, probablemente, el nuevo monitoreo de medios. Durante años el termómetro de la reputación fueron los clippings y el sentimiento en redes sociales; el termómetro que se está instalando ahora es la respuesta que un asistente conversacional da sobre tu marca, tu director general o tu última crisis.

Y si esa respuesta es incorrecta, desactualizada o, peor, está construida sobre la versión de la historia que contó tu competencia o un detractor, el problema ya no se resuelve con una llamada al editor. Se resuelve, o se intenta resolver, con una estrategia de contenido sostenida que vuelva a entrenar al sistema con la versión correcta de los hechos. Eso lleva tiempo, exige método y, sobre todo, exige que las relaciones públicas dejen de pensarse como un departamento de reacción y se conviertan en una disciplina de mantenimiento permanente de la verdad sobre la marca.

Las relaciones públicas siempre han sido, en el fondo, el arte de convencer a un tercero de que cuente bien tu historia. Lo que cambia en 2026 no es la esencia del oficio, sino la identidad de ese tercero. Ya no es solo el periodista de la fuente o el influencer de moda: es también un modelo de lenguaje que no duerme, no tiene línea editorial fija y aprende de todo lo que las marcas, sin saberlo, le están enseñando todos los días. Los comunicadores serán quienes ayuden a construir la narrativa pública que las máquinas utilizarán para responder a millones de preguntas cada día. La pregunta ya no es si las relaciones públicas deben ocuparse de la IA. La pregunta es qué tan bien la están entrenando, mientras que la competencia ya lo está haciendo.

Jesús Mejía

PR & Influencer Manager Latam de Nothing

Jesús Mejía ha trabajado como consultor en relaciones públicas y marketing digital por más de 12 años, generando estrategias y posicionamiento en mercados locales, globales en diversas industrias como tecnología, consumo, estilo de vida, automotriz, ONG’s, entre otras. Actualmente es PR & Influencer Manager Latam de Nothing

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