Netflix languidece sin primeros auxilios.

Hace años, pocos que parecen muchos, Blockbuster sucumbía ante la modernidad viéndose sustituido por el nuevo chico del barrio que traía el streaming a todas nuestras teles, compus y dispositivos portátiles, lo cual los dvds que dejaron de usarse no podían hacer.

La llegada de Netflix nos cambió la vida y dio un golpe contundente en los hábitos de consumo de contenidos. Y nosotros los usuarios enloquecimos con esta posibilidad de poder ver lo que quisiéramos a la hora que quisiéramos, por una suma casi irrisoria al mes.

Igual que con Uber, nos sentimos en lo que solemos denominar como “primer mundo”, un lugar en el que todo funciona como relojito y la sensación de bienestar, comodidad y hasta de lujo nos llenaba de satisfacción.

Pero con el tiempo, igual que Uber, Netflix no supo mantener su liderazgo a pesar de ser el primero en la categoría, que pudo haber pegado dos veces. Si bien surgieron un par de jugadores, Claro y Blim, no dejaron de quedarse en una especie de mediocridad porque la robustez de Netflix parecía inalcanzable.

Sin embargo, conforme fue avanzando el tiempo, la plataforma se fue quedando rezagada con el surgimiento de nuevas apps que empezaron a ofrecer contenidos mucho más modernos, más atractivos y, sobre todo, con mayor permanencia en su disponibilidad.

El consumidor empezó a voltear a ver a la competencia y se puso a comparar precios y ofertas, y Netflix fue perdiendo terreno. Quizá pensó que seguía siendo el rey absoluto de la categoría, o a la mejor simplemente no supo qué hacer.

El consumidor, por su parte, ya había elegido cancelar TV de paga e integrar a su abanico las propuestas de streaming que iban apareciendo, aunque se dio cuenta de que estaba comprando por impulso y debía detenerse para hacer un análisis y depurar, antes de que su gasto en plataformas rebasara lo que le costaba la TV de paga.

En esta limpieza, Netflix ha sido la gran perdedora convirtiéndose en la más descartada de todas, en todo el mundo. De una proyección de 2.5 millones de cuentas nuevas que estimaba la empresa para 2022, la realidad es que en el primer trimestre lleva 200 mil cuentas canceladas, con un desplome en sus acciones de 40%.

Pero, ¿por qué? Las razones que revelan los usuarios y exusuarios son dos: pobreza de contenido y sus nuevas condiciones de uso, y lo desglosan así…

  • Perdió el efecto WOW.
  • Sólo 2-3 novedades de impacto en un año.
  • Rumores de que Netflix migraría a Xbox One.
  • Sensación de que Netflix perdió la brújula y no ha logrado reconfigurar su target.
  • Demasiadas series con caducidad, aunque sean un hit. Se mencionan Betty la Fea, The Office, Grey’s Anatomy, Friends… pero el consumidor, que es quien pone y quita, dice que “ya no tienen nada que sirva” o “todavía les quedan 2-3 rescatables” lo cual no es nada halagador.
  • Contenidos extraordinarios y valiosos que se excluyeron de su catálogo Netflix porque la competencia se llevó a su biblioteca.
  • No ha sabido reinventarse ante los nuevos jugadores de su categoría.
  • Rumores de que ahora se incluirán anuncios durante la transmisión de películas, al estilo YouTube gratuito… ¡sólo que Netflix es de paga!
  • Cobro extra por compartir tu cuenta, sin entender que streaming es movimiento. Más allá de querer compartir tu cuenta (y todos sabemos que eso podría ser hasta ilegal), el que Netflix pretenda cobrarte compartición de cuenta si cambias de dispositivo o de IP es lo más absurdo. Olvídate entonces de una espera imprevista (como que se retrase un avión, que nunca pasa) y que no puedas acceder a tu cuenta, o que te cobren más.

Seguramente estas barreras irán creciendo conforme avance el rechazo de sus suscriptores.

Me pregunto si esto es reversible o si la caída ya es imparable. Alguien me comentó que esto puede deberse a que, al haber alcanzado nivel Oscars, Netflix ha decidido enfocarse a la producción en lugar de al consumidor individual, lo cual me parece un poco descabellado, aunque no imposible.

Cierro con este gran tuit que resume la tragedia actual de Netflix:

Y pues sí: o Netflix se pone las pilas o se muere. Visítame y coméntame en Twitter @LaBreton

#NetflixPonteLasPilas

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Liliana Bretón
Liliana Bretón
Publicista e investigadora; maestra y estudiante; UPAEP y AsMedia; amante del cine, los libros y el buen sentido del humor; no cambio por nada una tarde de vino con una buena plática. Beatlefan y chocohólica.

Este autor escribe en Soy.Marketing los días martes de cada semana.

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