Niños YouTubers: el costo de ganar

El futuro de los YouTubers en internet sigue siendo prometedor, sobre todo cuando se ha comprobado que el video domina el lenguaje en esta red y cuando se ha iniciado una carrera a muy corta edad. Pero en algunos casos el costo del éxito puede ser mayor que las ganancias. 

Ryan Kaji es el ejemplo viviente. Con tan solo nueve años, este niño que vive en Texas fue ubicado como el YouTuber mejor pagado en 2020, con lo que mantuvo su corona obtenida un año antes.

Ryan cuenta con 27 millones de suscriptores, y se calcula que el número de reproducciones de sus videos alcanza ya los 35 mil millones. Esto se traduce en una ganancia de 29.5 millones de dólares, de acuerdo con los cálculos de Forbes.

Pero la presencia de Ryan en YouTube, junto con la de otros menores, levanta el cuestionamiento en torno a la vulnerabilidad de sus derechos básicos.

El tema es que, a su corta edad, Ryan ya acumula una trayectoria de cinco años, pues sus padres abrieron el canal en 2015, cuando tenía apenas tres años, y solía presentar exclusivamente sus regalos y juguetes.

Su éxito ha puesto en evidencia la falta de regulación en torno a la participación infantil en este tipo de plataformas, y se han planteado preguntas como: ¿Hasta dónde, los padres pueden decidir exponer a sus hijos, quienes no son conscientes sobre el papel que están jugando?, ¿dónde está el límite que permita proteger la intimidad, el honor y la dignidad de los niños?, más todos aquellos que a usted se le vengan a la mente ahora.

Si bien estos planteamientos no son nuevos, pues en el mundo de la farándula se realizan con frecuencia, la historia demuestra la poca efectividad para darles respuesta con reglas claras que protejan a los infantes.

Por otro lado, la Agencia Federal de Regulación Comercial de Estados Unidos investiga la legalidad de los contenidos de Ryan, al considerar que existe mucha publicidad encubierta, y que en algunos de sus videos se realizan recomendaciones pagadas de productos para niños en edad preescolar.

Por esa razón, el canal de Ryan cambió de nombre a El Mundo de Ryan (Ryan’s World) y ahora sus contenidos se han vuelto ilimitados en temáticas e interactúa con su familia, aunque las indagaciones continúan.

La empresa de medios para niños PocketWatch se encarga de comercializar el canal de Ryan desde 2017, fecha desde la cual su éxito se ha expandido como un fenómeno mercantil imparable.

En 2018 lanzaron una aplicación llamada Tag with Ryan, un videojuego descargable en iOS y Android. En 2020, Race With Ryan, otro videojuego disponible para PlayStation 4, Xbox One, Nintendo Switch y Microsoft Windows.

La expansión también ha tocado ya las series de televisión. El pequeño protagoniza Ryan’s Mystery Playdate, de 20 capítulos. Además, realiza colaboraciones con marcas, y ya tiene su propia línea de ropa y, claro, de juguetes.

Con todo ello, se calcula que la fortuna generada alrededor del pequeño ascendió a 200 millones de dólares en 2020, pero esa ganancia es la razón misma de establecer límites en torno a la sobreexposición de los menores, y del señalamiento de su explotación a cambio de un beneficio económico, ¿a ti qué te parece?

Editorial S.M
Equipo editorial de la Revista Soy.Marketing

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