Plan B…¿Ya lo tienes?

Puede que te haya sucedido.

Dedicas días y meses a un proyecto, el cual te permitirá mejorar tu bienestar o del que depende tu felicidad, y todo está listo para que culmine con éxito… para en el último momento, derrumbarse por completo sin posibilidades de que se pueda recuperar.

Puede tratarse de una venta “ya segura”, de cualquier producto. La concreción de un negocio, una oferta de trabajo, un viaje, un premio. Tú dime. Cualquier situación cuyo desenlace no depende al 100% de ti.

Y en ocasiones, has puesto tal dedicación y empeño a lograr que se concrete, que no tienes idea de lo que puedes hacer en el momento en que te quedas con nada.

Y es que así sucede, y muchos no están preparados para hacer frente a ese momento de pérdida, y no reaccionan hasta haber pasado por las etapas del duelo: La NEGACIÓN de que pueda ser posible; la IRA por la pérdida; la NEGOCIACIÓN de que te está sucediendo algo así; la DEPRESIÓN, para finalmente, aceptar el hecho y continuar tu vida.

¿Cuántos de quienes están leyendo, ya habían gastado los ingresos extraordinarios que iban a tener con ese súper proyecto, con esa súper venta, para sufrir al enterarse de que todo se había venido abajo?

Y muchos, se encuentran en un momento de tremendo drama, pues por haber dedicado todos sus esfuerzos a este “súper proyecto”, descuidaron todo lo demás. Algunos les dirán…Es que no tenías un Plan B

¿Ayuda tener un Plan B?

Algunos dirán que un “plan B, te puede distraer de tu plan principal, de tu objetivo en el momento”. Hay quienes dicen que es mejor poner todo tu empeño, recursos y talentos en asegurar que tu plan se cumpla.

La realidad, es que la mayoría de los planes, personales y empresariales, involucran a muchas personas. No todo depende de una. En el caso de una venta, puedes estar haciendo absolutamente todo lo necesario, actuando profesionalmente, para que se concrete. Sin embargo, la decisión final, no depende de ti y tampoco, probablemente, de la persona con quien estás negociando.

Las decisiones, sobre todo en el caso de compra – y casi todo en la vida depende de una decisión de compra, dependen del comprador, que asimismo, estará bajo la influencia no de una, sino de varias personas.

Si es una compra empresarial, la decisión dependerá del comité, del amiguismo, del jefe, del mercado, del precio, y de muchos factores que probablemente no conoces y por lo tanto, no puedes hacer nada para asegurarlos.

Si se trata de una compra personal, como una propiedad, un vehículo, un paquete o lo que venga a tu cabeza, la decisión dependerá de que nadie, se cruce en el camino de tu posible cliente, con una propuesta diferente, con un precio mínimamente menor, más atractivo. Puede ser que el simple estado de ánimo de la persona tenga influencia en la decisión, pero también pueden ser malas noticias financieras en el noticiario de la mañana o de la noche, un gasto inesperado, el incremento de la tasa de interés… en fin, las posibilidades de que algo o alguien intervenga en tu plan principal de vender una propiedad, son infinitas.

Y de aquí, la importancia de contar con un “Plan B”.

Un Plan B (P-B), no necesariamente tiene que ser algo totalmente diferente al plan principal. Debe ser uno alineado al mismo. Un vendedor, por ejemplo, no solamente atiende a un “cliente buenísimo”. Un buen vendedor, sabe que cualquier cliente es importante y merece toda su atención y el mejor servicio posible.

Pero es que a veces, ese espejismo de que una sola venta nos va a solucionar la vida, puede ser tan brillante, que descuidamos nuestras responsabilidades con otros clientes “pequeños”, para concentrarnos en uno. Y cuando ese uno no se da, quisiéramos recuperar a todos esos otros clientes descuidados, que, seguramente, ya están en manos de alguien que los trató como su Cliente Principal.

Planes B, que son viables

Te voy a proponer una visión diferente de lo que debería ser tu “Plan B”.

Tu Plan B, deberá ser ese súper proyecto, ese súper cliente, esa súper venta. ESE ES TU PLAN B.

Lo que sugiero siempre, es tener un P-B que vaya de la mano con tu actividad principal. En el caso de las ventas, esto significa nunca dejar ir 10 clientes pequeños por uno gordo, porque, si falla ese cliente que piensas que te va a solucionar la vida, al que le dedicas todo tu tiempo y esfuerzo, te quedarás sin éste y sin los otros 10.

En el caso de un gran proyecto por realizar, por el que esperas obtener reconocimiento y quizá un gran ascenso en tu empresa, no puedes desatender las múltiples actividades por las que actualmente te pagan (tu ingreso activo). Ese gran proyecto – que aún no sabes si se va a concretar – no puede desviarte de lo que hoy, constituye tu labor principal. No vaya a ser que te quedes sin proyecto y sin trabajo.

Un Plan B viable, es aquel que puedes llevar a cabo junto con tu actividad o responsabilidad principal. Es una actividad que disfrutas tanto, o que te interesa tanto, que no te pesará dedicarle tiempo extra.

Ese cliente pequeño, al que en algún momento pensaste en dejar ir, podría ser tu tabla de salvación. Ese esfuerzo que pones en hacerlo sentir importante, será definitivo cuando llegue el momento de que decida sobre su compra. Y el que lo hayas tratado con el mismo profesionalismo con el que trataste al que te iba a comprar el paquetote o la casota, será clave en su decisión. De igual forma, si colaboras en alguna empresa, de ninguna forma podrías descuidar tus responsabilidades, solo porque te pusieron al frente de un proyecto. Ese nuevo proyecto, es tu Plan B.

Entonces, lo que te propongo es:

  1. Nunca descuides tu actividad principal. Si eres ejecutivo, brinda los resultados que te comprometiste a obtener; asegura que tienes el mejor equipo, llévalos a todos al éxito como personas y como colaboradores. Esa es tu actividad principal.
  2. Siempre ten un “Plan B”. Si nadie te lo asigna, búscalo. Busca esa venta extraordinaria. Busca ese proyecto increíble. Busca ese cliente inalcanzable.
  3. Tu Plan B no tiene porqué estar escondido. Tenlo a la luz. Que todos sepan que lo tienes y lo que buscas. Seguramente algunos podrán contribuir para que tengas éxito.

Tener un Plan B, no está relacionado con inseguridad sobre tus talentos o tus posibilidades de éxito.

Es parte de la vida diaria para quienes desean ese éxito y están dispuestos a dedicar su tiempo, talento, esfuerzos, para hacer algo extraordinario, sin descuidar lo principal.

Ah, y por último, en lo único en que no se vale tener un Plan B, es en cuestiones del corazón. Ahí, NUNCA, ni siquiera intentes tener un Plan B! 😉

Gracias por leerme.

Como siempre, agradeceré tus comentarios en la forma aquí abajo, y si te parece bien, comparte esta columna.

JL

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