¿Quién protege los datos personales de los niños?

En la actualidad, los niños están en estrecha relación con la tecnología y los dispositivos móviles, como parte de su educación, su entretenimiento y de su vida misma, y este fenómeno se da cada día desde edades más tempranas.

Esto ha sido motivo de preocupación y múltiples discusiones por los contenidos a los que pueden estar expuestos los pequeños, por la falta de atención por parte de los padres y por el aislamiento que esto puede provocarles. Pero más allá de eso, hay otro aspecto que no debe pasar desapercibido: la protección de la privacidad, seguridad y confidencialidad de los menores de edad, en el entorno digital.

El tema de la privacidad de datos y el uso que puedan darles las empresas de por sí, es un tema que ha causado escozor y, naturalmente, al tratarse de menores, se hace mucho más sensible. La regulación en este sentido es muy variable dependiendo de las leyes de cada país. 

De hecho, en algunos de ellos no está permitido el uso de las cookies del navegador, los identificadores móviles, la ubicación y otros datos de uso común en las transacciones publicitarias para la audiencia de menores de 16 años, bajo leyes como COPPA en los Estados Unidos, GDPR en la Unión Europea y LGPD en Brasil, por citar algunas. Ante esta situación, muchas de las plataformas digitales han decidido bloquear todo el inventario dirigido al público infantil. 

Grandes esfuerzos, para proteger a los más pequeños

Recientemente Kids Corp., una compañía kidtech con presencia en América Latina, y la empresa especializada en publicidad programática MediaMath, anunciaron una alianza mediante la integración de sus plataformas para consolidar una estrategia segura en campañas programáticas dirigidas a menores. Aunque con un tema tan delicado parece difícil lograr una regulación efectiva, las dos compañías aseguran que podrán contar con todos los requisitos que establecen las leyes de protección de datos de menores, así como los más altos estándares en términos de brand safety y medición.

Hace un par de años se desató un escándalo con YouTube en torno a este tema, debido a que una falla en el algoritmo de la plataforma provocó que terceros pudieran tener acceso a diversos datos de menores. De igual forma se difundió contenido que ponía en riesgo la seguridad cibernética de los niños. Para evitar posibles riesgos, varios anunciantes como Disney, Nestlé, McDonalds, Epic Games y Fortnite, optaron por retirar su publicidad de la plataforma. 

A raíz del incidente, éste se volvió un asunto mucho más urgente de resolver, por lo que Kids Corp., empezó a implementar tecnología basada en la privacidad, diseñada para brindar experiencias compatibles con el público infantil. También se anunció la creación de kidSafe-Filter, una herramienta que asegura que todas las impresiones de anuncios entregadas a niños y adolescentes, a través de su plataforma, sean seguras y libres de identificadores personales. Además, todas las creatividades publicitarias son revisadas por el proceso de moderación de Kids Corp., para asegurase que sean adecuadas para el público infantil y que estén alineadas con la normatividad de cada país. 

Posibles soluciones

Definitivamente es importante que se diseñen mecanismos para confirmar, sin posibilidad de error, que un adulto es el que está autorizando la recopilación y compartición de datos, en caso de que se haga. Para ello, las tiendas de apps deberían demostrar que las políticas de privacidad de cada desarrollador cumple de manera cabal con todos los requisitos legales de los diferentes países, antes de autorizar la incorporación de sus productos al catálogo.

Pero además del marco legal y responsabilidades de los anunciantes, es indispensable que los padres conozcan la normatividad sobre la protección de los menores en el ámbito digital de su país, que controlen lo que usan y descargan sus hijos, y se involucren en su uso. Para ello, los filtros de control parental pueden ser de gran utilidad, pero además es importante que lean las políticas de privacidad antes de descargarlas, ya que los menores no tienen ni la formación, ni la madurez suficiente para hacerlo.

Es necesario también estar conscientes de que algunas aplicaciones pueden recopilar y compartir información personal, permitir compras integradas, facilitar el acceso a redes sociales, incluir publicidad no adecuada, monitorear la ubicación, utilizar la cámara o el micrófono para grabar las reacciones cuando un menor está interactuando con el dispositivo y compartir todo esto con terceros.

Editorial S.M
Equipo editorial de la Revista Soy.Marketing
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